¿América o The Americas? (IV) – U.S. not America (14)


LA MENTALIDAD DEL DESEMBARCO INGLÉS EN AMÉRICA (I)

Con la conquista de Jamaica a la corona española, entre 1655 y 1660, empieza el desembarco a pasos agigantados de la mentalidad inglesa en América.

La imagen que estos isleños tenían del continente americano era una mezcolanza de mitos y falsedades, producto de una iconografía imaginaria mas que real y de relatos fantásticos ambientados en el Nuevo Mundo también llamado América.

Esta inventiva europea a la hora de narrar territorios, animales y hombres desconocidos, se origina en el mundo clásico grecorromano.

A Heródoto (484-425 a.E.), el padre de la historiografía, se le otorga la “primera descripción del mundo antiguo a gran escala” [Wikipedia]. En sus textos recoge todo tipo de historias sobre seres extraordinarios como los acéfalos o blemias, cinocéfalos (¿cabeciperros?), amazonas, cíclopes, etc. Se les consideraba rarezas humanas y los más salvajes sin ninguna urbanidad eran los andrófagos: nómadas que no reconocían la justicia; los designaron con el nombre de “anthropofagi” (comehombres) y vivían más allá del Mar Negro [Brienen,R.P.,2006:79].

Este conjunto de descripciones fantásticas de sabios griegos las recopilaron los antiguos romanos de los que sobresaldrá el escritor, naturalista y militar Plinio el Viejo (23-79), el cual amplió y fijó la colección de mitos fabulosos que poblaban India y Etiopía en su “enciclopédica” Historia Naturalis: los esciápodos (un solo pie enorme sobre la cabeza); los panotios (latín panotii; largas orejas que les servían de abrigo); gente con cola; cíclopes o gigantes – más tarde, en América, les denominarían patagones-; los arimaspos (un único ojo en la frente); los astomos (sin boca, viven de husmear los aires; un mal olor los puede matar) [Klein,R.W.,2004:24]; los andróginos (citando a Aristóteles: quienes tienen tetilla de hombre a la derecha, pezón de mujer a la izquierda); los pigmeos que luchan contra las grullas para que no los devoren, etc.

Tampoco es extraña esta imaginación si se tiene en cuenta que el ser humano es un mutante, como el resto de los seres vivos de la Tierra. En la naturaleza no faltan ejemplos de deformidades como la ciclopia, sirenomelia, focomelia, aqueiropodia, documentadas algunas desde el Renacimiento; también extrañas patologías como la hipertricosis o síndrome del hombre lobo así como el “hombre árbol” [El_País], humanos que padecen la enfermedad de la epidermodisplasia verruciforme. Seguramente, en la antigüedad ya existían y comerciantes, soldados y viajeros hablarían de ellos.

En Ámsterdam se halla la, quizás, única colección teratológica del mundo abierta al publico: el museo Vrolik; las otras se restringen a médicos y científicos. Es probable que las anormalidades humanas que se exponen ya se conocieran en la antigüedad.

Plinio el Viejo recoge todas estas leyendas de fuentes griegas que serían “el comienzo de una tradición de razas fabulosas que pervivió durante quince siglos” [Leroi,A.M.,2007:80]; adoptada por los escritores cristianos en el siglo III, y asentada en la Edad Oscura europea que trajeron las tribus germánicas.

Esta tradición mitológica pervive y se difunde gracias a los códices manuscritos que leían las pocas personas educadas: monjes y nobles y, más tarde, en la época de las Cruzadas, entre los incipientes mercaderes, algunos de los cuales se aventuraban a viajar por la Ruta de la Seda hacia la India y más allá. Precisamente uno de ellos, Marco Polo (1254-1324), será famoso en aquella Europa gracias al libro Il Milione o Livre des marveilles du monde, Los viajes de Marco Polo en castellano. Su supuesto viaje a los confines conocidos de la India, Catay y Extremo Oriente o su mención a la isla de Cipango [Japón], se ha podido reconstruir en base a 150 manuscritos medievales y renacentistas [Wikipedia]. En su libro habla de maravillas nunca vistas en Europa y de fabulas, alguna de las cuales confunde con la realidad y le decepciona, como la del mítico unicornio que vio en la India, y que no era sino un rinoceronte.

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No obstante, sera otra persona quien divulgue por toda Europa la mitología pliniana como “fuente de autoridad del conocimiento universal”: John Mandeville (1300-1371).

Mandeville ha resultado ser mas falsario que Marco Polo: ni siquiera existió y su libro Los viajes de John Mandeville, viajes por Oriente y las lejanas tierras de Ultramar (Asia oriental), lo escribió sin salir de casa, probablemente, un monje. En aquella época no existía la noción de viaje que tendría lugar en el siglo XVII, y se considera dicho escrito “a medio camino entre la guía para peregrinos y la narrativa de un itinerario sin mas” [Osorio,S.M.,Hoyos,S.F.,2006:335-354]. Viajar es preguntar (una información), aprender (un hecho nuevo), descubrir (metáforas místicas): “El viajero concibe su deseo de cambio, su negativa a permanecer, como una aspiración a la sabiduría. Por eso, el viaje medieval aparece siempre como maravilloso”, con sus peligros repentinos, días singulares y constantes mirabilia (maravillas) a lo largo del camino [Osorio,S.M.,Hoyos,S.F.,2006:335-354].

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Edición castellana de 1540 – Biblioteca Nacional de España

Este libro manuscrito hacia 1356 conseguirá una popularidad tan extraordinaria en Europa, desde mediados del siglo XIV hasta el XVI, que sólo la Biblia le superará en difusión. Se mencionan 250 ejemplares en 10 idiomas [Wikipedia].

Para este ensayo sobre la apropiación del término América hay un capítulo clave, el XXI (XX en la edición inglesa de 1900):

DE LAS VILES COSTUMBRES QUE IMPERAN EN LA ISLA DE LAMARY Y DE CÓMO LA TIERRA Y EL MAR TIENEN FORMA REDONDA, POR LA PRUEBA DE LA ESTRELLA LLAMADA ANTÁRTICA QUE ESTÁ FIJA EN EL SUR”.

Más allá de las “tierras de la Yndia” habitan unos seres en dicha isla con extrañas costumbres: van desnudos por el calor; comparten las mujeres al no existir el matrimonio; la propiedad es común y rotativa, sin clases sociales y, por ultimo, un verdadero espanto para el forastero, son caníbales [Osorio, S.M.,Hoyos,S.F.,2006:335-354].

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Bibliografía:

Klein, Rainer W. Monstruos y gigantes. Buenos Aires, Editorial Imaginador, 2004

Carreño, Gastón (2008). El Pecado de Ser Otro. Análisis a Algunas Representaciones Monstruosas del Indígena Americano (Siglos XVI-XVIII). Revista Chilena de Antropología Visual, 12, 127-146.

[El mejor resumen de la imagen de América o Nuevo Mundo entre los europeos]

http://www.rchav.cl/imagenes12/imprimir/carreno_imp.pdf (consultado 25/09/2016)

Osorio, S.M., Hoyos, S.F. (2006). El mediterráneo a través de la ficción: el extraño caso de sir John Mandeville. Anuario de Estudios Medievales (Universidad de Granada), 36 (1), 335-354.

Enlace internaútico: Anuario de Estudios Medievales (consultado el 25/09/2016)

Leroi, Armand M. Mutantes: de la variedad genética y el cuerpo humano. Barcelona, Editorial Anagrama, 2007, 448 pp.

Brienen, Rebecca P. Visions of Savage Paradise: Albert Eckhout, Court Painter in Colonial Dutch Brazil. Amsterdam, Amsterdam University Press, 2006 (e-book / librolé).

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