¿América o The Americas? (IV) – U.S. not America (13)


Jauára Ichê

Descargar e instalar (doble clic) fuente tipográfica Cloister Black

Yo negué ser portugués como decían los tupinambás, pues a los gentiles de esa nación los consideraban enemigos mortales y crueles. Dije que era de una tierra llamada Alemania, pero no me creyeron por vivir con los portugueses. Les dije que los franceses, amigos de ellos y enemigos de los portugueses, podrían confirmar mis palabras.

Al poco tiempo, los hombres de Ubatuba me llevaron con orgullo a otra aldea (poblado de Ariariba) para presentarme y exhibirme ante el rey supremo tupinambá Konyan-Bébe [Cunhambebe], de quien había oído hablar mucho.

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Frontispicio de la segunda parte del libro de Hans Staden (1557)

Un comerciante francés visitó Ubatuba y aconsejó a los nativos que devorasen a su “nueva presa”. Maldije mi suerte acordándome de un pasaje de Jeremías: “Malditos sean los hombres que en otros hombres confían” [jeremiada]. Poco después regresamos a Ubatuba a esperar la decisión de mis captores.

Deliberaron sobre mi suerte con los hombres sentados, fumando tabaco, alrededor de mi. La luna tenía una coloración roja y observé: “Veo que ella está encolerizada”, lo cual interpretaron como un maleficio.

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Por aquel entonces habían matado y devorado a dos portugueses. Poco después del episodio de la luna roja, se abatió una extraña epidemia sobre los tupinambás.

El jefe de la aldea, Jeppipo Wasu y otros familiares suyos, cayeron enfermos, y atribuyeron a la furia del dios del extranjero que había predicho una desgracia para los tupinambás. Me pidieron ayuda para aplacar su furia.

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Los tupinambás enterrando a sus muertos entre lamentos

Tras la muerte de tantos pobladores y la sanación de algunos, entre ellos el propio jefe, conseguí que no me amenazaran más con matarme y devorarme.

Regresó el francés quien, esta vez, habló favorablemente de mi diciendo que yo venía de Alemania. Desde ese entonces pude dormir tranquilo en la seguridad de que los tupinambás no me matarían.

Los barcos y carabelas extranjeras atracaban en las bahías para comerciar con los salvajes, que apetecían considerablemente sus hachas, herramientas y otras mercancías.

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En la aldea Tickquarippe [tupí Tyquarype, Ticoarpe: agua de un pozo] asistí al ritual caníbal de un prisionero marckaya [markaya o maracajá], a quienes los portugueses tenían por amigos.

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Ilustración de la primera edición en lengua alemana del libro de Hans Staden (1557), así como los grabados en B/N.

Los portugueses enviaron otra nave desde la isla de San Vicente para averiguar si estaba vivo e intentar un trueque por mercancías, pero como la vez anterior, los tupinambás no consintieron.

Los portugueses solían intercambiar con sus enemigos salvajes herramientas por harina de mandioca [fariña o harina de yuca brava] para alimentar a sus muchos esclavos de las plantaciones de caña.

En Ubatuba [Uwattibi o Ubatyba] vivía también un prisionero carijó que había sido esclavo de los portugueses. Al caer enfermo, y no sanar, lo destinaron a morir bajo la Iwera Pemme [tupí ibirá-pema o tacapema; macana], luego fue descuartizado, asado y comido en la aldea.

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Fases del ritual antropofágico tupinamba: muerte con la Ibirá-pema; descuartizamiento y asado de la carne humana. Staden está en el centro.

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Cocción de un prisionero enemigo descuartizado

A ocho millas de la aldea había un puerto que los portugueses llamaban Rio de Jenero [Río de Janeiro], y los salvajes Iteronne [Niteroy]; desde allí vino un navío francés para comerciar con los salvajes algodón, palo brasil, pimienta, macacos y papagayos. A pesar de implorarles que me rescataran, los franceses se negaron para no tener problemas con los salvajes.

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Tiempo más tarde, los tupinambás se prepararon para la guerra contra sus enemigos, los tupiniquins. El 14 de agosto de 1554 partieron para la guerra 38 canoas tripulada por 18 hombres, más o menos.

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En Boywassukange [Boisucanga] los tupinambás se toparon con sus enemigos tupiniquins, cinco canoas llenas, los cuales huyeron al vernos. Remamos con todas nuestras fuerzas durante cuatro horas.

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Grabado del libro de Jean de Léry, “Histoire d’un voyage fait en la terre du Brésil, autrement dite Amérique” (1578)

Tras dos horas de enfrentamientos, los tupinambás mataron a los heridos y se los comieron de forma inmediata ahumados o troceados para llevarlos en cestos. También habían portugueses y mamelucos entre los prisioneros, a quienes les deparaban un trágico destino.

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Yo llevaba cerca de 8 meses con vida entre los salvajes gracias a dios. Fui a hablar con Konian Bébe a pedir que dejase vivir a los cristianos y los vendiese. En ese momento cogió una pierna de un cesto lleno de carne humana y me la acercó a la boca. Respondí que solamente un animal irracional devora a otro. ¿Cómo podía entonces un hombre devorar a otro? Clavó entonces los dientes en la carne y dijo: “Jau ware sche” [Jauára Ichê], que quiere decir: “Soy un jaguar/onza”, y añadió “está sabroso”.

Tres días después partimos a la tierra de cada uno con el reparto de prisioneros vivos, entre salvajes y mamelucos cristianos, en tanto el resto ya habían sido descuartizados y asados. Fueron once días de correría en total.

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Jean-de-Léry_Brazilians_(1578)_famille_d'Indiens_du_Brésil_[illustrations de Histoire d'un voyage fait en la terre du Brésil...]

Famille d’Indiens [tupinambás], grabado del libro “Histoire d’un voyage fait en la terre du Brésil, autrement dite Amérique” (1578).

Brésil

Edición en latín del libro de Jean de Léry, “Viaje a la tierra de Brasil, también llamada América” (1586)

Me llevaron a otra aldea, Tackawara sutibi [Taquaruçutyba, sitio de los taquaruçús] como regalo para el jefe Abbati Bossange [Abatí-possanaga, caldo o remedio hecho de maíz].

Por esas fechas, un barco francés llamado Katharina de Vattauilla, se presentó en sus costas y preguntó por mí. Negociaron con el jefe y lograron convencerle para que me dejase libre con la idea de que yo volviese con ellos un año después, pues el jefe me consideraba como su hijo.

Tras cuatro meses de viaje sin tocar tierra, vimos Honfluer en Normandía. Esto aconteció el 20 de febrero de 1555. Meses después estaba en mi tierra. Gracias a Dios todopoderoso. Amén.

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Bibliografia:

Resumen traducido de esta versión en portugués americano/brasileño:

http://www.fadedpage.com/books/20130124/html.php

Más el inestimable ensayo y resumen de esta obra efectuado por el antropólogo Roberto Pineda Camacho, de la Universidad de los Andes, publicado en la revista Maguaré, nº 15-16 (pags. 154-186):

“Historia de Hans Staden entre los antropófagos de Brasil”, 2002

http://www.revistas.unal.edu.co/index.php/maguare/article/view/10518

Y una pequeña ayuda de Wolf Lustig con su artículo “El Guaraní en Alemania. Historia, actualidad y futuro de la filología germano-guaranítica”.

http://studylib.es/doc/519689/el-guaran%C3%AD-en-alemania

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