¿América o The Americas? (IV) – U.S. not America (6)


EUROPA 1492

Al desembarcar los colonos ingleses, neerlandeses y franceses en las costas noratlánticas ya tienen una visión deformada de los americanos: bárbaros, esto es, paganos o no cristianos, salvajes y caníbales. No fueron los primeros.

Colón es el primer europeo en ofrecer esta clásica perspectiva del nativo americano, también en recrear el mito del buen salvaje y el malvado caníbal. Todo, en una breve secuencia temporal, que justificará cualquier acción de los europeos sobre los americanos en el futuro.

Si al principio, en 1492, existen unas actitudes pacíficas, pronto se trocarán en otras consideraciones hacia los taínos en el segundo viaje de 1493. Vieron los extranjeros europeos (castellanos, genoveses, etc.) que los isleños “cogían unos de otros lo que más les gustaba, sin que los dueños dieran muestras de desagrado, como si todo fuese común” [T.Todorov,2007:48], a lo que siguió, en consecuencia, la misma tradición con los cristianos “creyendo que entre nosotros había también aquella costumbre. Pero no les duró mucho tal engaño”. Colón ordenó, en 1494, “que si algún indio hurtó algo, si hallardes que alguno d’ellos furten, castigaldos también cortándoles las narices y las orejas, porque son miembros que no podrán esconder” [T.Todorov, 2007:48].

Colón tenía, además, otras preocupaciones en mente: “En febrero de 1495 Colón se vio obligado a enviar a España alguna mercancía en compensación de las riquezas y tesoros que había prometido y que no aparecían” [J.Gil,2012:410] , por lo que ordenó la primera y “escalofriante” cacería de esclavos que describe otro expedicionario amigo, el italiano Michele de Cuneo [Michele da Cuneo, Michel de Cúneo]. No era nada extraño, pues “España [estaba] acostumbrada a la esclavitud de los cautivos en ‘buena guerra’, como moros, negros y canarios [habitantes bereberes de las islas Canarias, conquistados por normandos y castellanos entre 1402 y 1483]” [J.Gil, 2012:411]. Colón sabía que obtendría un dineral por la venta de los esclavos americanos.

Colón ya había navegado con los portugueses por las costas occidentales africanas (Guinea), realizando trata de esclavos, y estaba imbuido de esa mentalidad del esclavo como mercancía. Los portugueses, a su vez, se contagiaron de los musulmanes.

La esclavitud no era nada nuevo, pero implicaba inferioridad. Este prejuicio nace con los romanos que inventaron la trata de negros (y antes que ellos, quizá fenicios y cartagineses); y serán los árabes quienes desarrollarán otros prejuicios, a partir del año 652: “ Los musulmanes consideraban a los negros no sólo unos paganos, sino también una raza inferior destinada a la esclavitud” [C.Coquery-Vidrovitch, 2005:775].

Esclavizar a los negros se consideraba normal en el mundo musulmán: “La literatura árabe de los siglos VIII y IX asocia la piel negra a características negativas como el mal olor, una fisonomía repulsiva, una sexualidad desbocada o signos externos de salvajismo o de debilidad” [C.Coquery-Vidrovitch, 2005:775] Y será el historiador árabe, Ibn Jaldún [1332-1406], conocido en la época, quien transmitirá estos prejuicios a los europeos en sus libros. En uno de ellos describe que al sur del Nilo [Imperio Ghana y reino de Takrur] se halla el pueblo pagano de los lamlam, que formaban la masa de esclavos destinados al Magreb.

Ghana_empire_map

Imperio Ghana o Wagadu (en lenguas mandé), 750-1068

Más allá, hacia al sur, no hay civilización en el sentido de esta palabra. Hay seres que están más próximos a los animales mudos que a los humanos dotados de razón […]. Éstos se comen frecuentemente los unos a los otros. No podemos considerarlos como seres humanos” [C.Coquery-Vidrovitch, 2005:775].

En el Atlas catalán, un mapamundi de 1375, obra de los judíos mallorquines Abraham y Jafuda Cresques, por encargo de la Corona de Aragón y regalado al rey de Francia en 1381, aparece la imagen de un rey negro, “situado en una isla mítica más allá de la India, simboliza lo desconocido y reina sobre ‘un pueblo diferente de todos los demás […], son negros y carecen de raciocinio. Se comen a los extranjeros” [C.Coquery-Vidrovitch, 2005:776]. Es la sexta lámina y la que menor información geográfica contiene, pero que fue la más importante para “instigar la curiosidad del hombre medieval por las fabulosas e inmensas tierras de Catayo” [ww.vallenajerilla.com] por sus referencias a Catay (China), la ciudad del Gran Kan, el Pekín de hoy; el mar de la India y la isla de Trapobana (Sumatra o Ceilán) junto a las riquezas de miles de islas que Marco Polo reseñó en 7.459. De hecho, Colón dirá que confundió la actual Cuba con la “provincia de Catayo”.

01 - Facsimil_II_Atlas-catalán_Jafudà-Cresques_1389

Catayo

Part_Hoja 6_Atlas Catalán_1375Plano del mapamundi o portulano llamado “Atlas catalán“, de 1375. La primera ilustración muestra la imagen completa de las seis láminas; la segunda es la lámina 6 donde aparece el rey negro (esquina superior izquierda, imagen invertida); la última es un detalle de la hoja 6. El texto colocado encima del rey, escrito en catalán antiguo, me induce a pensar que es este el rey negro del que habla Catherine Coquery-Vidrovitch, pero aunque sé el idioma catalán me resulta difícil discernir algunas palabras debido a la caligrafía o su arcaismo. Se menciona: “En aquesta illa ha homes de gran forma… [¿?] axi com agígants molt negres no ufants de raho abans menjen los homes Blanchs“. Traducción propia: “En esta isla hay hombres de gran forma… [¿?] así como gigantes muy negros no ¿infantes? de razón comen hombres blancos”.

En la Biblioteca nacional francesa (digitalizada) se puede obtener una imagen parcial de cada lámina a alta resolución > http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b55002481n/f18.item

Los portugueses sistematizarían la práctica de la trata del negro como un “útil de trabajo” en la isla de Sao Tomé. Entre 1530 y 1536 estalló una gran revuelta de esclavos y “fue en este momento cuando comenzó la elaboración de las primeras teorías de la inferioridad del negro. Ésta es precisamente la razón por la cual el término ‘raza’ no aparece hasta finales del siglo XV y no se aplica a la diferenciación de los grupos humanos hasta 1684” [Coquery-Vidrovitch,2005:777].

Para Colón aquellos habitantes americanos son unos salvajes pues no van vestidos: “Desnudos todos, hombres y mujeres, como sus madres los parió [sic]”; aparte de fijarse en el color, “ellos son del color de los canarios, ni negros, ni blancos”; no tienen codicia de lo ajeno, son generosos, mansos y fuertes. Sin embargo, cuando los frailes comienzan a convertir al cristianismo a aquellos paganos americanos no todos se avienen, algunos “tiraron las imágenes [santas] al suelo, las cubrieron con tierra y orinaron encima”. El hermano de Colón, el gobernador de las islas en aquel momento, al ver lo ocurrido “formó proceso contra los malhechores y, sabida la verdad, los hizo quemar públicamente” [Todorov, 2007:52].

Aquí comienza la tragedia: el que no es cristiano es pagano y, por tanto, inferior. De ello se deduce que hay que someterlos y sojuzgarlos para que obedezcan; los que se resistan serán esclavos, como los caribe, tribu belicosa y antropófaga. Por entonces ya soplaban vientos del humanismo cristiano, tanto entre católicos como protestantes, que se opondrían a la esclavitud y el trato dado a los nativos americanos.

Esa irracional ideología del cristianismo es con la que desembarcarán ingleses, neerlandeses y franceses en los inicios del siglo XVII. Serán los ingleses el pueblo más eficaz en aplicarla hasta el exterminio.

Quizá, como dice Tzvetan Todorov, porque los europeos se sentían unos extraños en tierra extraña y desearon hacerla suya: “El término que más frecuentemente emplea [Colón] para referirse a sí mismo y que usan también sus contemporáneos es: el Extranjero; y si tantos países han buscado el honor de ser su patria, es porque no tenía ninguna”.

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Bibliografía:

Todorov, Tzvetan. La conquista de América: el problema del otro. Ciudad de México, Editorial Siglo XXI, 2000.

Coquery-Vidrovitch, Catherine. ¿Capítulo xv?. El libro negro del colonialismo: siglos XVI al XXI (dirección Marc Ferro). Madrid, Editorial La esfera de los libros, 2005.

Gil, Juan (capítulo 8): Conquista y justicia: España y las Indias. Historia de la teoría política, vol. 2 – Edición Fernando Vallespín. Madrid, editorial Alianza, 2012 (edición 1990).

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