ECUADOR A MITAD DE CAMINO [020213]


¿Esto era todo?, me pregunté tras ver parte de la obra pictórica de Oswaldo Guayasamín en su museo. Faltaban muchos cuadros, sobre todo las primeras etapas. Ahora sé, mientras me documenté para escribir estos capítulos de mi estancia en Quito que, en realidad, estuve en la Capilla del Hombre y no en el museo.

En noviembre de 2012 se inauguró la Casa-museo de Guayasamín, es decir, su vivienda particular transformada en recinto museístico: se puede ver su taller de trabajo, algunas habitaciones privadas, y las salas dedicadas a sus colecciones de arte colonial y aborigen americano. Yo no vi nada porque ningún cartel informaba, en el exterior, de dicha particularidad.

24 - Mapa accesos a Capilla del Hombre y Casa-Museo Guayasamín (Quito,Ecuador)Cuando escalas la calle José Bosmediano, a la altura de José Carbo, un letrero señala “Fundación Guayasamín”, sin más, y se queda tan ancho y tan pancho. Se supone que será el museo. Sigues por José Carbo para girar, obligado, por Mariano Calvache; luego, todo recto hasta que aparece un edificio artístico que identificas como un museo. Tienes que deducirlo por la forma porque alguien se olvidó de identificarlo, y de haberlo hecho, la información, seguramente, hubiese sido desorientadora.

28 - La Espera, 1968-1969En una digresión del post me retrotraigo al viaje de 2007, al momento en que vi un enorme panel, que cubría el ancho de una carretera de dos carriles que conectaba Baños con Ambato. En grandes letras ponía: AEROPUERTO. Tal cual. Los mapas decían que había, efectivamente, un aeropuerto; yo pretendía desplazarme a Bahía de Caráquez por avión para llegar y pernoctar en el mismo día ahorrando tiempo. Después de lograr llegar con dificultades orientativas hasta las inmediaciones del lugar – nadie de la zona sabía de ningún aeropuerto -, me entero, por un soldado de vigilancia en su garita, que el aeropuerto es militar. No entendía nada. ¿El presupuesto no alcanzó para escribir la palabra “militar” en el cartelón? ¿Qué sentido tenía informar, en una vía pública de primer orden, de un edificación militar? ¿Facilitar a los militares ecuatorianos el acceso? ¿Despistar a propios y extraños para que creyesen que Ambato tenía aeropuerto? Los mapas, no importa la escala, figuraba como aeropuerto sobreentendiéndose civil.

Es idiosincrasia del Ecuador: la verdad es mutante e inextricable (por ejemplo, nunca sabes el precio real de las cosas ni preguntando) y desorientar es una disciplina practicada con regularidad, cualquier cosa que preguntes tiene múltiples respuestas; no hay acuerdo sobre casi ningún tema.

Otro rasgo de ecuatorianidad es inventar una mentira, desde fantasiosa a grandilocuente, en vez de decir un simple: “no lo sé”, frase impronunciable en el común de los ecuatorianos, como si decirla significase inferioridad. Contadas veces la habré escuchado, casi siempre a personas indígenas – por lo cual les tengo más respeto –, al propio presidente Rafael Correa y pocos más que ya tienen otra cultura, o educación, una personalidad cosmopolita o qué sé yo.

A pesar de ello, en 2013 me encontré más ecuatorianos, sobre todo ellas, que afirmaban “no lo sé”, que en 2007. No en cantidad suficiente, pero sí un cambio perceptible en todo el país, el cual no es sólo sus infraestructuras, también su mentalidad. Por supuesto, soy consciente de dónde viene Ecuador y las carencias de todo un siglo; no obstante, soy optimista al respecto, confío en que prosigan las inversiones y los avances del “Sumak Kawsay” en legislación y educación, aunque lleve años el objetivo de una ciudadanía prospera, honrada y culta. Mis mejores ánimos.

30 - Fundacion Entrance [160112]Al llegar frente al edificio “artístico”, con cúpula cónica, el explorador se detiene ante una rampa lisa la cual desciende y se bifurca en dos caminos paralelos. A la izquierda observa una villa moderna con un largo porche frente a una piscina, y supone que ese desvío se dirige a una propiedad privada; a la derecha, tenemos la edificación arquitectónica singular. ¿Algún letrero informativo? Nah, ¿pa’qué? El que alcanza este punto, sea turista, viajero, nacional o extranjero, ya sabe que a la izquierda está la casa-museo Guayasamín y, a la derecha, la Capilla del Hombre. Cuánta clarividencia se otorga al ser humano en Ecuador.

Enhorabuena a los administradores de la Fundación Guayasamín. Ya es difícil llegar hasta aquí si no es en taxi o coche, o tienes un corazón en forma para escalar el monte Guayasamín; si añadimos la desorientación informativa se cumple el objetivo de convertir una visita artística en una exploración selvática donde hallar el tesoro de Guayasamín es una quimera. Enhorabuena.

A día de hoy sigo sin saber, a ciencia cierta, si en esa casa-museo se hallan otras etapas artísticas que no se ven en la Capilla del Hombre; si no es así, ¿dónde se pueden contemplar?; si la Capilla del Hombre es, en verdad, el museo Guayasamín, y si la Fundación Guayasamín es otra sede donde se expone obra del artista o es la entidad administrativa que regula los derechos artísticos y comerciales sin local visitable. ¿Alguien sabe?

Hoy por hoy, el sitio web www.guayasamin.org, informa de una única dirección física; no se indica de la existencia de otras sedes salvo la casa-museo y la Capilla del Hombre cuyas entradas y precios van por separado con un descuento si las compras juntas.

Crítica a la tienda Capilla del Hombre x litografíasUn último apunte que puede reflejar otro rasgo de ecuatorianidad: es la queja de una pareja estadounidense acerca de la tienda del “museo Guayasamín”, entendiendo que ocurrió en la Capilla del Hombre y no en la casa-museo. Compraron dos litografías persuadidos por la dependienta que les recalcó que tenían una devolución del 12% de impuestos; sólo tenían que acudir a la oficina gubernamental del aeropuerto para realizar la gestión. Sorpresa total cuando, al irse de Ecuador, el funcionario les informó que las compras en los museos no están incluidas en el listado de devoluciones del 12%.

¿Qué imagen al mundo se piensa que da esta dependienta; piensa que los extranjeros no se van a enterar de estos engaños? ¿Se puede uno fiar de un ecuatoriano a la hora de realizar una inversión de negocio, de gestionar una empresa, de trabajar conjuntamente? Este asunto es muy serio. Yo pongo la mano en el fuego por el gobierno y sus instituciones, en general; pero, ¿del resto?. Cuando hay suficiente dinero de por medio (unos miles de dólares/euros), hay que considerar el factor azar, y fortuna, para dar con un ecuatoriano honrado y leal. Diría que uno de cada dos te va a engañar, porcentaje que aumenta en la clase media, aquella que no vive ni bien ni mal. Desafortunadamente, esta es mi percepción y la estafa que narra la pareja de Estados Unidos no hace sino corroborarla. Es inadmisible esa actitud, y mucho menos en el interior de una prestigiosa institución cultural. Espero que la tienda les devuelva el dinero. ¿Será la misma dependienta que me atendió en el post anterior? 9 años trabajando en el establecimiento comercial. Puede ser.

¿Qué piensan los propios ecuatorianos de sí mismos? ¿Todos son sabidos?. Al escritor Jorge Enrique Adoum le preguntó al respecto la revista de sociología ICONOS. Esta es su respuesta en 1999. Entrevista

Las nubes volvieron a ganar la partida al sol, sin embargo me di cuenta que la piel estaba enrojeciendo como las gambas y no me traje la crema solar protectora. Olvidé que estaba a 2850 mts de altura por encima del nivel del mar. Me vestí con toda la ropa que vine y eché en falta no haber podido contemplar más cuadros y dibujos de Oswaldo Guayasamín.

A ver si la próxima vez me sonríe la fortuna; de la mala pata y la mala información estoy bien servido.

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