Oswaldo Guayasamín (1919 – 1999) [020213]


Iba a contemplar in situ la imagen tanto tiempo vista sólo en aquella camiseta que compré en 2007 y por internet. Una vez dentro del edificio las grandes dimensiones de las obras pictóricas se magnifican con la arquitectura interior que asemeja una basílica de los antiguos romanos con una cúspide por donde entra la luz del sol. El sol.

18 - Interior de La Capilla del Hombre de Guayasamín (Quito,Ecuador,febrero 2013)Guayasamín, de padre “indio” y madre “mestiza”, nació en 1919; el mayor de 10 hermanos. Estudió Bellas Artes, viajó por Estados Unidos y México e hizo amistad con Pablo Neruda y el pintor mejicano José Clemente Orozco. Sus posteriores viajes por algunos países americanos le confirman que los pobres, los indígenas, los negros son tratados con la rígida vara de la exclusión social y el servilismo; esa visión guiará buena parte de su temática pictórica, pero no voy a contar su vida.

19 - Interior Capilla del Hombre con pocos escaladores (Quito,Ecuador,febrero 2013)La pintura figurativa más conocida de Oswaldo Guayasamín deforma la naturaleza mediante la perspectiva sublimada al espacio bidimensional del cuadro indagando en el cubismo lo que, a su vez, implica la deformidad de los seres humanos, a veces picassianos, otras inquietantes líneas filosas como las del pintor expresionista Egon Schiele, pero esa deformidad del espacio también procede de la observación de las culturas precolombinas y el de las personas de sus viajes por América a mediados de los cuarenta.

23 - wingsarewide.files.wordpress.com_2014_03_img_9609 - Guayasamín_art_revLos cuadros de Guayasamín narran historias como las de los conocidos muralistas mexicanos; por ello la línea y el color deben expresar emociones como defendían los pintores del expresionismo alemán de Die Brücke; no sólo ellos, seguro que Guayasamín conocía que los indígenas andinos utilizan el color con un sentido parecido, así cuanto mayor es la altura habitada más profusión de color hay en la vestimenta como si expresara calidez y protección sin contradecir otras sensaciones.

21 - NO Post - Lágrimas de sangre (1973, Oswaldo Guayasamín) - visita Fundación Guayasamín febrero 2013)El fin último sería representar una historia añadiendo atributos ajenos a la imagen como el sonido del grito inaudible de quienes no tienen voz, incluidos los paisajes. Sentimientos que debe ver el espectador percibiendo la emoción que desprende el cuadro.

22 -Sonrisa de los generales (O. Guayasamín, 1983)Quizás la siguiente anécdota refleje mejor esta tesis sin olvidar, además, el significado del propio arte. Se trata del origen de una canción bien conocida en Ecuador, “Vasija de barro”, contada por uno de sus autores musicales, Gonzalo Benítez.

Un día de finales de 1950 Benítez se encontró por la calle con Oswaldo Guayasamín; éste invitó al dúo (Valencia se llamaba el compañero) a su casa esa noche. Sin importar la hora. Allá se presentaron a las diez y media.

Fuimos con una guitarrita mía que después rompió el Valencia en una reyerta. No ve que le prestaba mi guitarra para sus serenatas; así, que él se había defendido con la guitarra y me entregó el mango no más…

En la fiesta había unos 80 invitados entre poetas, pintores y alumnos de la Escuela de Bellas Artes de La Alameda. Ahí nos pidieron que cantemos y después del canto ya se hicieron grupos, así es que me fui a donde tomaban menos y el Valencia se fue a donde estaban dándole duro.

Ahí le veo al Jorge Carrera Andrade [diplomático, escritor, poeta de “microgramas” basados en el haiku] que estaba ilusionado con un cuadro del Oswaldo llamado El Origen. El cuadro estaba todavía fresco y hasta me manché los dedos. En la pintura había una vasija de barro y, dentro de esta, unos esqueletos pequeños, de niños. El Oswaldo explicó que los Incas enterraban a sus familiares dentro de la vasija junto con alimentos. Se impresiona el Jorge Carrera y le vemos que se va a la biblioteca, coge un libro y en la contratapa escribe una estrofa:

Yo quiero que a mí me entierren

como a mis antepasados

en el vientre oscuro y fresco

de una vasija de barro.

Nos impresionó a nosotros también… Cuando en eso coge el libro el poeta Hugo Alemán y debajo escribe otra estrofa:

Cuando la vida se pierda

tras una cortina de años

vivirán a flor de tiempo

amores y desengaños.

Y para susto de todos coge el libro el pintor Jaime Valencia que escribe un cuarteto muy lindo:

Arcilla cocida y dura

alma de verdes collados

barro y sangre de mis hombres

Sol de mis antepasados.

Entonces cogí el libro porque dije a mí me toca poner alguna cosita, cuando en eso me arrancha el Jorge Enrique Adoum [otro diplomático y literato] y me dice: “Ve vos después cantarás”. Cogió el libro, corrigió cosas y puso la cuarta estrofa:

De ti nací y a ti vuelvo

arcilla, vaso de barro

con mi muerte yazgo en ti

de tu polvo apasionado.

Terminado eso, se dieron las vueltas, nadie sabía quién iba a poner música, qué se iba a hacer con la letra. Serían las doce y media. Cuando le veo al Jorge Carrera Andrade que se acerca donde mí con el libro. Entonces me dice: “Vea Gonzalo, esto con música tiene que ser una belleza”. Pensé y le dije: “Bueno”, así es que cogí la guitarra.

¿Y ahora qué hacía? El Potolo estaba dándole al chupe* y era muy difícil concentrarse con la bulla de la gente, pero como ya le acepté, bajé unas gradas con luz que había al fondo, agarrado la guitarra y el libro. Me demoré cerca de una hora y, cuando ya estuvo, regresé y encontré a mi compañero Valencia medio dormido en un sillón.

Total que le levanto y le digo: “Primero oíme cantar”. No le gustó y me dice: “Pero vos le has puesto un ritmo cadencioso“. Le digo: “No, porque la música tiene que estar de acuerdo al sentido de la letra”. “No, me dice, ponéle ritmo de albazo”. Le dije que no, porque el ritmo de danzante es telúrico. No acepto que le cambies. […]

Ensayamos para hacer el dúo y cuando cantamos la gente se emocionó tanto que se han pasado cantando hasta las seis de la mañana. Yo me salí como a las dos, porque como no chupaba… Ahí nació la Vasija de barro, que ahora es cantada en todo el mundo. Yo mismo no creía”.

– – –

Ideas que inspiren otras ideas. Ese es el concepto del arte. Nomás.

La historia completa (hay 2ª parte) se puede leer en el sitio web thefaustorocksyeah-oswaldo-guayasamin:

https://thefaustorocksyeah.wordpress.com/tag/oswaldo-guayasamin/

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