LA MEDICINAL RUTA FERROVIARIA DE LOS VOLCANES (1) – [010213]


A las ocho de la mañana hacía ya dos horas que la estación de Chimbacalle tenía el sol encima, sin embargo en el interior del autoferro se estaba fresco gracias a su climatizador. Estaba mentalizado para ver una locomotora con un par de vagones, pero sólo funciona cuando las reservas de pasajeros superan al autoferro, un chasis de autobús montando sobre la base de un vagón, moderno, nada que ver con el que monté, en mayo de 2007, en la ruta más famosa de Ecuador, Cóndor Puñuna [la cuna del Cóndor].

Salimos con un minuto de retraso escoltados por dos motoristas de la policía nacional, los cuales se encargaban de despejar el tráfico en los cruces y procurar que los vehículos respeten las señalizaciones y el paso del tren y/o autoferro según nos dijeron aunque algunos vimos, también, una cuestión de seguridad.

01 - Paisaje andino tren de los volcanes Quito,Latacunga (Ecuador,febrero 2013)EL GUIA

El guía se mostró dicharachero desde buen comienzo: se presentó, quiso que todos se presentarán, expusieran motivos de viaje y participáramos, con un espíritu happy, en un festival de preguntas y respuestas de historia del tren en Ecuador. Yo no estaba por la labor, así que, después del turno de la pareja chilena que celebraba sus bodas de plata acompañados por su treinteañera hija, me limité a decir que era “español”, me callé y seguí mirando el inacabable paisaje urbano de Quito. Fue suficiente para que el guía comprendiera que a) no iba a poder exhibir sus dotes de inglés ante los demás turistas, colombianos, chilenos y, mayormente, ecuatorianos, y b) ser español en Latinoamérica implica una connotación pésima en cierta sociedad semiculta de clase media. Lo entiendo: se fijan en Estados Unidos, Canadá, Australia u otras regiones y nos echan la culpa del atraso en sus países, así que no pierdo tiempo, energía ni palabras en granjearme simpatías ni ser afable. No me extrañó la decepción del guía: la imagen de gringo y español, lengua incluida, no calcaban en su prejuicio ni en la de parte del pasaje que podía costearse los 10 dólares del billete del tren.

Por otro lado, comprendía el punto de vista del guía: nos esperaban cuatro horas de trayecto hasta Latacunga, si no animaba el ambiente le podía dar un subidón de aburrimiento. Para fortuna de ambos el resto de pasajeros eran más sociables; decían nacionalidad, nombres, edad, motivaciones e historias personales. Las he olvidado todas excepto dos: la pareja chilena, con el marido como portavoz nervioso hablando en público, se había puesto incluso en pie, enrollándose con una proclama sobre el amor; la otra historia es la de un ecuatoriano, en cuya infancia solía ir en tren, con su padre y hermanas, para ver a sus abuelos en Ambato. Ahora iba con su propia familia para que viesen sus recuerdos.

02 - Mar de nubes en el horizonte andino desde ruta tren Avenida de los volcanes  (Ecuador,febrero 2013)

A medida que pasaba el tiempo el guía, joven pero veterano en estas lides, redujo a medio gas su animosidad, ¿tendría algo que ver que habíamos dejado atrás el circuito urbano del sur de Quito donde las clases humildes y la miseria de los barrios es más evidente que en el centro histórico o el norte de la ciudad? Los primeros paisajes montañosos asomaban y la participación de los pasajeros en el juego de adivinanzas históricas decayó ipso facto. La experiencia de nuestro guía le indicó que era el momento exacto para iniciar una serie de pausas silenciosas y breves explicaciones acerca del tren y lo que supuso para el país empezando por el final de sus días.

EL TREN

Fue el presidente Borja (1988 – 1992), socialdemócrata, el último mandatario que se preocupó un poco del ferrocarril ecuatoriano con la inversión de locomotoras electrodiésel, pero el declive era imparable desde los años 70 del siglo XX, según nos dijo. Décadas de abandono institucional.

03 - Autoferro parada Tambillo_'Avenida de los volcanes' (Quito-Latacunga-Quito) - (Ecuador,febrero 2013)

08 - Interior autoferro ruta 'Avenida de los volcanes' (Ecuador,febrero 2013)En esa misma época la periodista española Maruja Torres realizó un reportaje viajero por los trenes de América para el periódico El País, luego lo publicaría en libro titulado Amor América. En su periplo, iniciado en Argentina en 1992, pasó por Ecuador, el último país americano con tren hasta Méjico; su descripción es de un lamentable estado de deterioro sobrellevado, a duras penas, por el esfuerzo del personal ferroviario con escenas de aventura y pillaje, y bastantes días seguidos intentando comprar un boleto para salir de Durán en dirección a Quito: hoy no, mañana tampoco, pasado mañana, ¿quién sabe?. Y, antes que ella, el escritor y viajero Paul Theroux intentó viajar, en 1978, en el G&Q (Guayaquil & Quito Railway). No lo consiguió tal como cuenta en su libro The old patagonian Express.

Ya entonces, narra Theroux, la gente despreciaba ir en tren por su nula puntualidad, la imposibilidad de ir desde Durán a Quito y, de ser posible, su tardanza de dos días sin olvidar el peligro de ser desvalijado, como a punto estuvo de ocurrirle a la novelista Maruja Torres años más tarde.

En última instancia yo mismo fui testigo de su máxima decadencia en mayo del 2007; otros viajeros completan la nómina hasta 2010 en esta queja. Con todo lo que había significado el tren en Ecuador; los enormes sacrificios económicos que supuso su construcción cuando el presidente Eloy Alfaro decidió emprender la tarea de unir Guayaquil y Quito por tren, aisladas desde la colonización española, por obra y gracia de los frailes católicos, que fomentaban la división siguiendo la divisa cesariana “divide et impera”.

El actual presidente de Ecuador, Rafael Correa, se afanó en cambiar esos “40 años de abandono” e inició la restauración del ferrocarril con una inversión millonaria, que aún no ha finalizado, con una diferencia sustentable: tendría un destino exclusivamente turístico.

Hace 150 años, de Guayaquil a Quito se tardaba un mes en camino de herradura. Con la construcción del tren se tardaban dos días. Las bodas entre costeños y serranos aumentan; se conocen las costumbres de unos y otros. Por eso se le conoce como el ‘Tren de la Unidad Nacional’ “.

04 - Vista desde el autoferro antes de llegar a Machachi (Ecuador,febrero 2013)LA RUTA

A las nueve de la mañana paramos en la estación de El Tambillo diez minutos para un café o utilizar los servicios públicos.

La idea de la reconstrucción del tren es que favorezca las poblaciones por donde pasa con la venta de souvenirs, cafeterías o excursiones organizadas por los alrededores a partir de estas paradas de tren. Uno de los tres ejes del gobierno ecuatoriano de la “Revolución Ciudadana” es el turismo como actividad de trabajo.

Reanudamos el viaje y, media hora después, llegábamos a la estación de Machachi frente a la hosteria “La Estación”, una antigua hacienda a 50 metros. Permaneceríamos unos quince minutos para desentumecernos.

Durante el trayecto el guía nos informó del nivel de escalada de algunas montañas de la ruta: Cotopaxi (3.500m) Pasochoa, al que calificó de fácil subida sin necesidad de guía ni experiencia montañera. A estas alturas hay que sumar 2.500 a 3000 metros de elevación sobre el nivel del mar al que nos encontrábamos en esta ruta.

11 - Hostería_La_Estación (2015)05 - Hostería 'La Estación' frente estación tren Machachi (Ecuador,febrero 2013)Un lugar apacible donde pernoctar unos días; pasear, coger una bici de montaña y pedalear por caminos empedrados o de tierra. Quizás alguna excursión larga de senderismo. Aquí merece la pena llegar en tren. Sería fabuloso que se pusieran de acuerdo con la compañía ferroviaria para ofrecer, en el futuro, un billete que permita la ida un día y el regreso en otro, en combinación con una estancia de dos a cuatro días en la hostería La Estación u otro hotel próximo.

Los paisajes andinos y el sol estaban obrando un milagro en mi decaído físico; seguramente hay una explicación científica relacionada con el aire puro, el astro rey y la visión de los Andes.

06 - Paisaje andino entre las estaciones de tren de Machachi y El Boliche (Ecuador,febrero 2013)Mi elección por esta ruta fue contemplar los volcanes a lo largo de este recorrido que tantos viajeros han alabado por su visión: no los verás, pero no importa lo más mínimo. La ruta es mágica sin que participe ningún brujo; basta el silencioso escenario de los Andes bien iluminado para alcanzar un sosiego extático. Un antidepresivo eficaz y natural, más caro que un medicamento, más valioso que cualquier charla de autoayuda, tan sano como una medicina.

07 - Estación El Boliche,Parque Nacional del Cotopaxi y Área Recreacional (Ecuador,febrero 2013)Siguiente parada una hora más tarde: la estación de El Boliche. Al lado del Parque Nacional del Cotopaxi y el Área Recreacional de El Boliche. En este lugar sí han pensado en un uso amplio de las actividades turísticas y de hospedaje. Con notable éxito: cuántos autocares de transporte aparcados junto a este parque nacional.

Reconocí los pinos que abundaban e ignoraba cómo este tipo de árbol había llegado hasta allí: dos días después conocería la respuesta en otra ruta turística en tren. Unas llamas pacían en las lindes de las vallas protectoras. Enseguida marchamos a nuestro destino final; teníamos que estar a las doce, pero al autoferro le sobraba potencia para estar a tiempo en Latacunga y los allí presentes teníamos todo el día para ser unos niños otra vez.

09 - Camión entrampado junto a la vía del tren turístico Quito-Latacunga (Ecuador,febrero 2013)10 - Paisaje antes de llegar a Latacunga en autoferro (Ecuador,febrero 2013)

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