QUITO: ABRUPTO FIN DE DÍA [310113]


Durante la visita cultural al Palacio Nacional de Carondelet, sede del gobierno ecuatoriano en pleno centro histórico de Quito, sentí un repentino calor corporal atosigante, amortiguado un tiempo por el frescor de la mansión palatina y la visión de plantas y macetas de flores adornando las galerías que comunican las diferentes estancias.

13 - Detalle escultura SOL,madera (Palacio de Carondelet,Quito,Ecuador,310113)Mientras recorría las diversas salas del edificio institucional la mente estuvo distraída con su arquitectura colonial; el gabinete presidencial; el salón de Piano (antigua sala de los fumadores); el salón Amarillo (donde cuelgan los retratos de los presidentes ecuatorianos desde la independencia de España) o las magníficas esculturas de madera colocadas junto a algunas puertas; me recordaban al arte aborigen australiano, los tótems de Papua Nueva Guinea y de la región de Micronesia y Polinesia o, también, a las máscaras de países africanos presentes, por cierto, en algunas de las vitrinas al igual que ancestrales estatuillas de culturas asiáticas. Todos estos objetos artísticos son regalos hechos al presidente Correa por los países visitados o visitantes.

14 - Pormenor de la escultura SOL,madera (Palacio de Carondelet,Quito,Ecuador,310113)Quizás fuese arte contemporáneo basado en estas influencias; no lo sé. El arte etnográfico deslumbra por su origen en sociedades primitivas con una concepción de la vida lejana del mundo científico-tecnológico; sus creencias politeístas y su animismo cultural. Es, y será hasta que se extinga el ser humano, una inspiración para el arte futuro.

15 - Detalle parte inferior escultura SOL_madera_(Palacio de Carondelet,Quito,Ecuador,310113)Sabía que no me encontraba bien, pero me mentalicé para terminar el recorrido cultural por el Palacio Nacional de Carondelet. No obstante, llegó un punto en que me di cuenta que mi estado físico no me permitía resistir más que unos minutos. Reconocí, demasiado tarde, los síntomas de una gastroenteritis o disentería.

Por fortuna, unos lavabos cercanos me salvaron in extremis de la alarma producida: fue una sensación de pánico y de enfado. No entendía cómo pudo reproducirse la fatal enfermedad desde que la padeciera, por primera vez, en Guayaquil, cuatro días antes. Apenas había probado bocado en todo ese tiempo. Cené algo la noche anterior y un desayuno esa misma mañana. Por experiencia sé que la descomposición intestinal se produce entre tres y cuatro horas después de ingerir comida en mal estado o infectada de patógenos, luego tienes unos quince minutos máximo para reaccionar. No quería ni imaginar qué habría ocurrido de haberme pasado fuera del edificio gubernamental.

Estaba hecho polvo en el retrete y, para colmo, el jodido diseñador del váter no tuvo la más mínima idea de diseñar con claridad dónde estaba el pulsador de agua o la cadena. Pasé minutos intentando averiguarlo sin conseguirlo. Su puta madre. ¿Nadie le ha dicho que un diseño debe ser funcional y entenderlo cualquier persona?. Tras otro rato el inodoro se activó automáticamente tragándose el agua y la mierda.

La visita terminó poco después. Quise continuar callejeando; quería encontrar la plaza quiteña vista en una fotografía en la infancia; deseaba ver La Ronda de noche: había leído que, en tiempos antiguos, los vecinos colocaban, en el alféizar de sus ventanas, una gruesa vela encendida para iluminar la calle durante la noche; a lo mejor habían retomado esa costumbre unas horas un par de días a la semana. Sería chévere pasear e imaginarse estar en otra época.

16 - Escultura SOL_madera_(Palacio de Carondelet,Quito,Ecuador,310113)_bisPocos minutos después no me quedaba más remedio que tomar un taxi y largarme del centro histórico: el calor corporal seguía aumentando y sentía náuseas, además de volver el sudor frío. Tenía que llegar al hostal ya. Una vez allí vomité varias veces. Me duché, aunque sería más justo decir que tomé un baño de vapor para reducir el tembleque que empezaba a sentir hasta en los tuétanos.

Me metí en la cama a las cuatro de la tarde pensando cuál pudo ser el origen de la enfermedad: culpé al batido de frutilla tomado esa mañana, en concreto directamente a la fruta, aunque con dudas. Si estuviera en malas condiciones higiénicas el señor ecuatoriano que tomó el mismo licuado que yo habría enfermado, pero si fuese así nadie bebería batidos. Luego he comprobado que es una bebida habitual refrescante en Ecuador, que disfrutan tanto nacionales como turistas, aunque hay que tener en cuenta cómo la preparan. Tal como se ve en la foto inferior, publicada en el blog viajes.chavetas.es de unos viajeros españoles por libre [octubre 2014], donde se aprecian los envases de cartón de leche industrial en polvo o líquido y la manipulación, con guantes, de los alimentos. ¿Quién fue, entonces, el culpable? viajes.chavetas.es_quito_batido_frutilla_(octubre_2014)viajes.chavetas.es_guia_quito-galapagosque-ver-en-quito#16– – –

Apunte: recomendable blog de viajeros por libre de “viajes.chavetas.es“. Apartado Quito y Galápagos es practico con datos actualizados. Imperdible.

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