¿DE DÓNDE ERES? (brit english accent) [310113]


Me dirigí al barrio La Mariscal con los dos libritos de papel de fumar comprados en el Swissôtel, pero me demoré en llegar al hostal Nassau. Un restaurante, cerca de la ultraturística plaza Foch, ofertaba una habitación por 10 o 12$, no recuerdo bien. La vista general era agradable y espaciosa; el lavabo, individual, (ducha de plato), alargado y algo estrecho. Limpio. Me estaba gustando cuando me fijé k tenía un tragaluz en la parte alta de la pared que, además, daba a la calle. Estaba dispuesto a asumir un poco el ruido callejero, pero no el estruendo de los bares musicales que tenía a los costados. Ese agujero sería un altavoz demencial por la noche. Le hice notar el detalle al encargado; sonrió comprensivo: “Estamos en Ecuador; el ruido es normal. Uno lo asume”.

36a1 - Noise is a life style (Quito, Ecuador)

Estaba claro: estoy en Ecuador, y el ruido es parte cotidiana del día a día. Si te gusta, bien; si no, también.

Seguí caminando hacia el hostal, pero, antes de alcanzar el edificio que alojaba a la tienda Rainbow Connection; la sede de Aseguim (Asociación ecuatoriana de guías de montaña); un cibercafé o cabina telefónica y una lavandería donde cobraban un dólar el kilo de ropa, me interesé por otro alojamiento.

La guía Lonely Planet hablaba del hostal El Taxo como otro sitio estupendo para mochileros. Me acerqué interesado también por el precio.

36b - Hostal El Taxo (Quito 2014 - tripadvisor.com)

Efectivamente, El Taxo es un hogar para el turista y el viajero mochilero, pero su fama conoce otros públicos.

Al acceder al interior vi una chica joven conectada a internet con su computadora portátil, pues el establecimiento disponía de wifi gratuito “en el comedor”. Pregunté si tenían habitaciones libres; me enseñaron una, en el piso superior, con dos camas, pero me la alquilaban igual por 12 dólares. Es lo bueno de preguntar in situ. Comparé con el hostal Nassau; por 2$ más tenía lavabo individual propio con amplia ducha, y bañera a la vez, con una mampara de grueso material plástico; la ventana de la estancia, enrejada, permitía entrar la luz todo el día, y daba al interior de la finca con sensación de buena intimidad. La única pega es que el suelo era de madera crujiente y pisadas sonoras. Un palo por la noche.

Al despedirme en el hostal Nassau me supo mal, pero no había comparación posible. Tras unos minutos de caminata estaba más a mis anchas en El Taxo.

37 - Flyer_hostal_El_Taxo (Quito,enero 2013)  38 - Hostal_El_Taxo (imagen sitio web noviembre 2014)

Dejé la mochila en mi nueva habitación y salí a la calle a llevar la ropa a la lavandería. En la entrada del hostal un chico veinteañero norteamericano me miró con una leve sonrisa al comprender la noble tarea que tenía entre manos. Nos saludamos con un amistoso “Hi”. Eramos los únicos huéspedes despiertos a las diez de la mañana. Un coche pick-up 4×4, con chófer ecuatoriano, aguardaba a que subieran él y su compañero de aventuras, que estaba pagando la cuenta e indicando que volverían en unos días. Preguntaba si podían dejar las mochilas medianas: “no problem”; me parece que no les cobraban, aunque también puede que tuviera un pequeño coste de almacenaje. Su amigo esperaba junto a la camioneta descapotable que llevaba unas tablas de surf y velas plegadas entre otro material. Me intrigó adónde podían ir a practicar kitesurfing. Sólo conocía un lago próximo con dimensiones suficientes y viento de sobra, el San Pablo, en Ibarra, unos 100 km al norte de Quito. Seguramente en la agencia de viajes que contrataron les informarían de otras localizaciones, incluso las costas esmeraldeñas, a unas cuatro o cinco horas con las nuevas carreteras. Según thewindmap, las playas de Atacames son apropiadas para este deporte. En fin, tenía prisa y no les pregunté. Mecachis.

39 - Mapa de windsurfin y kitesurfing en Ecuador (thewindsurfing.com)

Tras salir de la lavandería alguien me chistó, me hizo un gesto para que me acercara a él que iba acompañado; estaban charlando junto a otro extranjero a la puerta de un hotelillo. Eran dos gringos como yo.

Nada más estar a su lado empezó a hablarme de carrerilla en inglés británico. Al principio tuve la voluntad de entender lo que decía y ayudar, pero cuando se enrolló con tono recriminatorio dejé de prestar atención. Me estaba dando la brasa. Sólo entendí que se refería a mis idas y venidas por la calle Joaquín Pinto. Cuando terminó la perorata me excusé en español e hice ademán de marcharme: “Lo siento. No hablo inglés”. Se quedó boquiabierto, pero reaccionó presto: “Hablo español”. Mierda. Resumió su discurso. Me había visto ir y venir varias veces y se preguntaba los motivos. Me preguntó si buscaba algo. “Si buscas hotel aquí esta bien”, dijo señalando la entrada. Contesté en inglés que ya tenía hotel y di media vuelta. Mientras me iba soltó en español: “¿De dónde eres?”. Milan Kundera, Bohumil Hrabal, Jaroslav Hašek, Karel Čapek. Inevitable. “Czech Republic”.

46 - Mapa gráfico andanzas Quito enero 2013

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