Zapotillo – Guayaquil – Quito non stop [300113] (5/5)


Tras terminar de leer El Universo y El Telégrafo me puse a fotografiar un poco el paisaje cotidiano. Viajar en autobús por Ecuador tiene el aliciente de ver más de lo que el país muestra al mundo.

17 - Puente sur Quevedo (Ecuador, enero 2013) 18 - Carteles publicitarios minitienda Eldita 'Pilsener,Nescafé,Claro,Real' (Quevedo,Ecuador,enero 2013)

20 - Una rareza arquitectónica a las afueras de Quevedo (ruta E25,Ecuador,enero 2013)

– ¿Qué fotografías? – me preguntó el muchacho colombiano utilizando la segunda persona del singular en la conjugación verbal, raro como la vivienda que fotografiaba. Se puso enfrente de mi arrodillado en el asiento de delante.

– Aquella casa encima del promontorio. Me parece una rareza arquitectónica en el país por el aire racionalista de sus rectas, ese largo techo inclinado y la combinación de espacio y luz.

21 - Clínica san Francisco del dr. Eduardo G. Tapia Dapelo,endocrinologo (Quevedo,Ecuador,enero 2013)

Aproximó su cara a la ventana mirando el exterior en silencio, momento que aproveché para fijarme en su faz, una clásica mezcla de rasgos étnicos de entre los cuales destacaba los enormes labios nada corrientes en la población mestiza ecuatoriana. Pensé que ni los africanos los tenían tan gruesos. Hice otra foto.

– ¿Por qué fotografías esa casa y todo lo de ahí afuera? – dijo evidenciando en su tono que no había nada interesante qué fotografiar. Ahora demostraba tener la misma mentalidad que la mayoría de los ecuatorianos cuando me veían fotografiando lo que, para ellos, estaba exento de cualquier interés sensorial. Al parecer la belleza es el único concepto que tienen del arte en el cual no cabe la Naturaleza apreciándose mucho más las ciudades y los edificios modernos con sus comodidades, es decir, el utilitarismo. La globalización, la publicidad y la deficiente educación les han enseñado que Manhattan es el culmen de la belleza y el arte se asocia con el lujo.

Le expliqué que eran apuntes fotográficos del viaje que estaba realizando por Ecuador con la intención de documentarme para escribir un blog y, posteriormente, un libro. No todas las fotos tenían por qué ser artísticas. Escuchaba mis explicaciones como quien tropieza con una noticia televisiva que le distrae un minuto de su rutina diaria. Ni Revolución Ciudadana ni Correa ni progreso de la sociedad ecuatoriana: su mundo era el fútbol.

Dialogamos un poco sobre el viaje y mis motivaciones, pero, al poco tiempo, se interesó por los detalles pecuniarios.

– ¿Cuánto costó el pasaje en avión? – me preguntó sin averiguar de qué país procedía.

– Pues… unos 900 euros, cerca de 1.200 dólares – contesté de memoria sin darle más importancia.

– ¿Cuánto tiempo de viaje?

– Un mes.

– ¿Cuánto dinero tienes? – Esta pregunta me pilló desprevenido y me alarmé. En otras circunstancias no me habría escamado, pero no me había encontrado que nadie me lo preguntara y en las conversaciones solía aparecer motu proprio; por otro lado recordé un artículo periodístico ecuatoriano – ¿El Universo? – sobre los sicarios colombianos mencionando que estos, al principio de sus carreras delictivas, cuando son adolescentes, reciben una instrucción previa guiados por un instructor que les acompaña, les eligen la víctima y comprueban su comportamiento en sus primeros delitos. Lógico como la vida misma. Si aquel chaval era o no un posible sicario novato no estaba dispuesto a comprobarlo: mentí.

– Vine con 1.200 dólares; ahora me quedan 200 para estar en Quito y, luego, vuelo a mi país.

Me observó fijo unos instantes; miraba y desviaba la mirada, volvía a mirar y girar el cuello en semicírculos. Para apagar aquel silencio y desviar cualquier pensamiento sobre mí le pregunté de dónde era pues su acento no me sonaba ni costeño ni serrano.

– Yo soy colombiano – respondió con firmeza, pero sin orgullo.

– ¿Mucho tiempo en Ecuador?

– Unos meses.

– ¿Trabajando? – pregunté. Por su rostro parecía muy joven, sin embargo, inquirí porque en Ecuador existe el trabajo infantil y adolescente a pesar de que el gobierno lo tiene prohibido y trabaja duro para erradicarlo. Quizás trabajase en alguna hacienda.

– Estoy en un equipo de fútbol.

– Ah, ¿sí?. ¿En cuál?

– No lo conoces. Es un equipo de segunda serie B en Ríobamba. Ahora voy allá.

En aquel momento una chica joven paso a nuestro lado entrando en el lavabo y cerrando bien la puerta estirando de la cuerda que sobresalía del pomo. Miró con cierto descaro su culo.

– ¿Eres titular?

– Ná. Me han contratado como juvenil suplente.

Era difícil sonsacarle alguna información sobre su vida cotidiana; me hallaba incómodo e intentaba simular naturalidad a base de sangre fría.

– Llegamos a Quevedo – dijo para finalizar la conversación y se separó de mí volviendo con su compañero de viaje, aquel señor cincuentón de cabellos medio largos. Eran las diez menos diez de la mañana aproximadamente.

De inmediato, y disimulando mientras fotografiaba, puse en práctica lo enseñado por mi amigo Marco. En 2007, estando en Guayaquil, me aconsejó que dividiese el dinero en varias partes y lo ocultara en distintos lugares de mi cuerpo. Eso hice en esta ocasión camuflando parte del dinero en la mochila, en los asientos del autobús y entre el calzado y los calcetines de mis pies.

22 - Publicidad electoral altavoces automóvil del partido PRIAN (Quevedo,Ecuador,enero 2013) 23 - Terminal terrestre 'Ciudad de Quevedo', (Quevedo,Ecuador,enero 2013)

24 - Cartel gubernamental colocado en la terminal terrestre de Quevedo (Ecuador,enero 2013) 25 - Guardia armado, de seguridad privada, en terminal terrestre Quevedo (Ecuador,enero 2013)

Descendí del vehículo para fumarme un cigarrillo dejando la mochila en el asiento. Me arriesgué con la idea de demostrar que no tenía nada de valor en mi equipaje aunque no perdía de vista el lugar de mi asiento.

Si como decía se dirigía a Ríobamba lo lógico sería cambiar de autobús para enfilar rumbo a Latacunga por la carretera E30 y descender hasta Ríobamba por la carretera Panamericana; eso o haber bajado mucho antes en Babahoyo y cambiar de ruta. No obstante, se quedó en el autobús con su amigo. Es posible que tuviera razón y fuera un futbolista, pero el asunto me daba mala espina.

Cuando nos largamos de Quevedo dejé de fotografiar: tenía toda mi atención puesta en aquel adolescente y procuré no conversar con él. Aquella paranoia me intranquilizaba.

Una hora y cuarto después, el conductor de La Panamericana anunció una parada técnica de 20 minutos para comer en un restaurante, al que llamaré Mano Negra, como el grupo de música, por un grafiti; situado al aire libre, sin más paredes que el techo soportado por gruesos troncos de caña guadua [similar al bambú, aunque más grueso y alto]. De nuevo dejé la mochila en el asiento y me tomé un helado mientras ellos permanecían juntos en breve conversación.

26 - Parador_restaurante 'Mano Negra',ruta E25_Guayaquil-Quito,coop. Panamericana,a 45' de Sto. Domingo Tsáchilas (Ecuador,enero 2013)_crop 27 - Ruta E25 Guayaquil - Quito frente al parador-restaurante Mano Negra (parroquia Luz de América,Ecuador,enero 2013)

28 -Techo parador-restaurante Mano Negra (ruta E25,parroquia Luz de América,Ecuador,enero 2013) 29 - Ruta E20 Sto. Domingo Tsáchilas a Quito donde el río Quitasol se une al Pilatón (Ecuador,enero 2013)

No me tranquilicé hasta que se bajaron en la terminal terrestre de Santo Domingo de los Tsáchilas a las doce y media de la mañana. Como dicen los estadounidenses fue “peace of mind”.

A partir de entonces me pude concentrar nuevamente en el viaje. En el futuro habrá una autopista en la carretera que habíamos dejado atrás entre Santo Domingo de los Tsáchilas y Quevedo. Es el proyecto piloto de unas impresionantes autopistas de 6 carriles en cada dirección, con uno de ellos dedicado en exclusiva a la parada de los autobuses de largo recorrido. Es una formidable inversión de 5.000 millones de dólares en 10 autopistas para que el transporte de personas y, sobre todo, mercancías, circule a mayor velocidad y descongestione los cuellos de botella que se forman a las entradas y salidas de las ciudades grandes y medianas. Milagros no, por favor.

El autocar enfiló la carretera E20 en dirección a Quito, y centré mi atención en el paisaje descubriendo uno más de los tantos proyectos en infraestructura que el gobierno ecuatoriano está construyendo empeñado en salir del atraso secular: el proyecto hidroeléctrico Toachi – Pilatón. A 70 km de la capital de Ecuador y a una altura entre los 700 y los 1100 metros sobre el nivel del mar, generará un total de 254 MW siendo, según la fuente que se consulte, una de las 8 o 12 hidroeléctricas en construcción que entrarán en funcionamiento entre 2015 y 2016 para fomentar el cambio de “matriz productiva”, entrar en la era industrial y dejar de importar derivados del petróleo como el gas licuado utilizado en las cocinas de los hogares ecuatorianos.

01 - Proyecto hidroeléctrico Toachi - Pilatón 02 - Complejo hidroeléctrico Toachi - Pilatón en detalle

03 - Aprovechamiento Pilatón - Sarapullo 04 - Casa de máquinas Sarapullo

05 - Presa Toachi 06 - Casa de máquinas Alluriquín

07 - Casa de máquinas Alluriquín 08 - Subestación Alluriquín

Fotogramas extraídos del vídeo promocional Proyecto hidroeléctrico Toachi – Pilatón producido por la Corporación Eléctrica del Ecuador. Vídeo > https://www.youtube.com/watch?v=odGHngmmoTw

Al igual que otras infraestructuras – canal de riego en Zapotillo – son proyectos cuyos estudios tienen más de 30 años en bastantes casos, pero nunca se dispuso de dinero suficiente ni iniciativa política para comenzar la construcción de los mismos.

Recuerdo estar en Baños, en mayo de 2007, viendo la tele local con el presentador quejándose amargamente de que los estudios ya estaban hechos por los ingenieros y, sin embargo, el estado no los financiaba por lo que pedía, públicamente, la colaboración monetaria de la ciudadanía para llevarlos a cabo.

Pese al inmenso beneficio que supondrá para la población la potenciación de la energía eléctrica, no está exento de críticas respecto al gasto que supondrá para el consumidor y si, realmente, apoyará el cambio de matriz productiva. Precisamente hoy [310814], cuando publique este post, un artículo en El Universo razona los pros y los contras de las centrales hidroeléctricas y entrevista, brevemente, a Alberto Acosta acerca de lo que supondrán dichas obras para la sociedad ecuatoriana.

Mi opinión personal es, definitivamente, favorable; no se pueden tener industrias y empresas medias y grandes sin un flujo regular de corriente eléctrica, pero hay que tener en cuenta que, sin duda, incrementará el gasto por persona. La doble cuestión es: ¿compensarán los beneficios de la energía eléctrica la inversión realizada; supondrá un ahorro superior versus la energía térmica y la importación de los derivados del petróleo? El gobierno ecuatoriano, con el presidente Correa y el vicepresidente Jorge Glas – ingeniero eléctrico de la afamada universidad ESPOL – a la cabeza, apuesta su bagaje político en ello.

Actualizo post con infografía tomada de El Telégrafo, publicada hoy también, donde se realiza un balance entre la energía eléctrica versus el gas. Como se puede comprobar es un tema candente en la sociedad ecuatoriana por lo que este artículo será bienvenido: Las cocinas de inducción cuestan desde 156$.

luz vs gasOK

Lo cierto es que no puede ser que en el año 2014 Quito y Guayaquil sigan sufriendo cortes de electricidad sin mencionar que el metro de Quito requerirá un enorme suministro de corriente eléctrica. Hasta que la energía por fusión nuclear abarate sus costes la hidroeléctrica es la alternativa que genera más energía limpia y constante de electricidad en el planeta Tierra.

30 - Paisaje andino ruta E20 a la altura de Illolán (Ecuador,enero 2013)

Enfilamos rumbo a Quito por la carretera E20, la batería de la cámara fotográfica empezaba a mostrar signos de agotamiento y reservé la poca energía para fotografiar los deslumbrantes paisajes montañosos cuyas cumbres se ocultaban entre las nubes a la altura de Illolán. Íbamos, sin parar, en línea ascendente, continua y zigzagueante entre medio de cerros como el Violeta (3786 m.) y volcanes como el Atacazo (4.455 m.) y el Corazón (4.788 m.). Eso sí es una reanimación, por inyección directa en globo ocular, de energía eléctrica.

31 - A Paisaje andino por la ruta E20 a la altura de Illolán no lejos de Quito (Ecuador,enero 2013)

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2 thoughts on “Zapotillo – Guayaquil – Quito non stop [300113] (5/5)

  1. Recién hoy, 12/abril/2017 leo este artículo, me pareció muy afín a mi manera de ver los paisajes, la gente, los lugares, construcciones, letreros. Siempre descubro cosas fantásticas en lugares o cosas que para el resto de la gente son cotidianas y pasan desapercibidas. En aquella fecha recién estaban construyédonse las hidroeléctricas y mega-proyectos de riego, actualmente ya está un 95% terminado y funcionando, la apuesta por la transformación del país está dando resultados, pero claro, para los políticos de oposición todo es “despilfarro” del gobierno de Correa, asi son ellos. Me gustó, no soy fotógrafo, me gusta viajar por mi Ecuador y tomar fotos de lo cotidiano.

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    • Exacto. La belleza no es solo una flor o un edificio; ni siquiera es nuestra mirada como has comprobado por ti mismo. Puede estar en un basural, un grafiti feo – no es ninguna incongruencia-, o un rostro tatuado de escarificaciones como en algunas culturas africanas.
      Lo cierto es k no tengo ni idea de qué es la belleza xDDD. Lo siento :))

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