Hasta la vista Zapotillo [290113]


Me interno en el malecón Simón Bolívar de Zapotillo dejando justo detrás la cabaña oficina de información turística del municipio.

El río Chira no parece tener un gran caudal ni un cauce profundo para vadearlo, pero veo barquichuelas para media docena de ocupantes atadas a los árboles de las orillas. Los chavales con los que conversé mencionaron que la gente las utiliza para atravesar el río desde el país del Perú: “Vienen a comprar a Zapotillo”. “¿Se puede ir al otro lado?”, pregunté. Sí, pagando medio dólar. Añadieron que el último pasaje era a las cinco o las cinco y media de la tarde. En la orilla peruana apenas se veía una aldea con media docena de casas próximas al vado frecuentado iluminadas por una solitaria farola.

Seguí caminando por el malecón y me disgustó ver los grafitis pintoyoístas cutres salchicheros de algún palurdo con tembleque mental que había aprovechado una extensa pared, pintada de blanco por el municipio, que daba al malecón. Vaya error. En vez de dejar el color natural de las rocas o aprovechar su superficie para crear una textura decorativa pintan de blanco que es un imán para los cojudos con espray. ¿Por qué son tan memos estos pintoyós? ¿Qué van a enseñar al mundo? Sus #tags pintados sin arte ni intelecto sólo transmiten un único propósito: YO soy YO y, sin embargo, sin el espectador no son NADIE. Precisamente porque lo saben pintan en lugares visitados y/o de transito; el pintoyoísta no coloca su grafiti ni su etiqueta en la pared de una casa ruinosa ni aislada que no verían ni sus colegas. Eligen fondos blancos como si fueran la capa de imprimación de un cuadro y, encima, se consideran modernos con sus esprays en las manos como si estuvieran en contacto con el mundo: en internet han visto que lo llaman #StreetArt. Si leyeran sabrían dónde, cuándo y por qué se originó este movimiento urbano, social y ¿pictórico?. Tengo mis dudas, aunque sí haya arte en algunos de sus componentes, la mayoría, simplemente, se dedica a enguarrar las calles y edificios de una ciudad a propósito y, ahora, la purria se disemina hasta los pueblos más alejados contaminando la belleza natural.

Lamenté encontrarme estos signos pintoyoístas en Zapotillo. No me lo esperaba en un sitio tan aislado del mundanal ruido. Está claro que la revolución ciudadana impulsada por el presidente Correa y el movimiento político-social PAIS está llegando a todos los rincones de Ecuador con la construcción de carreteras, caminos, puentes y, próximamente, autopistas. Esto significa la arribada del turista urbano, entre ellos el adolescente pintoyó. Jodidos grafiteros.

29 - Restaurantes y cabañas en el malecón Simón Bolívar (Zapotillo, Ecuador, enero 2013)

30 - Cabañas junto al río Chira en el malecón (Zapotillo, Ecuador, enero 2013) 31 - Restaurante y, al fondo, cevichería El Gato además de cabañas en malecón (Zapotillo, Ecuador, enero 2013)

Un minuto después finalizaba el malecón de Zapotillo en una placeta donde estaban instaladas cuatro cabañas para los turistas, la cebichería El Gato y un restaurante. Las cabañas, mencionadas en el folleto turístico que me entregaron, eran apañadas con una estética resultona. Construidas con ladrillo, bambú, caña y techo metálico imitación de teja, se adornaban con una mixtura de símbolos y dibujos que remitían a las islas polinésicas aunque no ofrecían ninguna sensación de aislamiento mundanal al estar casi pegadas a las casas del pueblo.

Las noches de esta pequeña plaza, posiblemente, serían musicales por los parlantes [altavoces] que vi colgados de las cabañas. Es un detalle que gustará a los bailongos, pero detraerá a los que buscan descanso. Me parece mala idea conjuntar el lugar de dormir con una discoteca, lo que no significa que al ecuatoriano medio le importe. Esto último me quedará meridianamente claro en Quito.

Tuerzo por una empinada calle en cuyo recorrido un cartel informativo señala que el malecón se empezó a construir en agosto de 2005 a las órdenes de la ingeniera Emperatriz Bailón. Sí, algunos nombres ecuatorianos tienen su guasa como se ha hecho eco alguna prensa extranjera; al menos ninguna autoridad les prohíbe llamarse como les de la regalada gana.

32 - Escuela destruida en la guerra del Cenepa en 1995 (Zapotillo, Ecuador, enero 2013)

33 - Escuela destruida por el ejército peruano en la guerra del Cenepa en 1995 (Zapotillo, Ecuador, enero 2013)Al final de la cuesta me enfrento al icono del último conflicto armado entre Ecuador y Perú: la antigua escuela pública de Zapotillo. Sigue en ruinas, tal como quedó tras el bombardeo de 1995.

35 - Vista de Zapotillo desde detrás del ayuntamiento (Ecuador, enero 2013) bisDesciendo por la avenida Jaime Roldós Aguilera (el añorado presidente del Ecuador contemporáneo), internándome por las calles quejándome del peso de mi mochila, unos seis kilos de peso. Son pasadas las cinco y media de la tarde, la población empieza a salir a la calle. Este punto del planeta Tierra está dejando atrás al Sol girando a la izquierda y, en Zapotillo, es posible observar cómo el horizonte se desplaza.

Me planto delante de una colmado típico con balanzas de peso como antaño; a su lado hay otro badulaque de características similares más dedicado a la venta de granos, frutas, verduras y hortalizas. Impresionantes tamaños de las zanahorias, pepinos y cebollas. Hay que verlo para creerlo.

Unos voces altas llaman mi atención, una abuela con reaños está reprendiendo a unos mocosos que andan por su vera; los aleja del rellano de su casa con pocos miramientos. Me acerco para entablar conversación y, de paso, desviar la ira que tenía con los críos. Al parecer correteaban por la acera arriba y abajo persiguiéndose; alguno, para escapar, había entrado en la casa. La reacción de la veterana fue furibunda; me dijo que eran chiquillos peruanos de tantas familias oriundas de ese país que se han asentado recientemente. En el pueblo hay “harto peruano” remarcó. Seguía enfadada siendo difícil conseguir que hablara de otro tema; supongo que estaba en su derecho a defender unas normas cívicas. Era una nonagenaria señora de las más antiguas lugareñas, según me contó. Al cabo de 10 minutos todo estaba calmado: los críos jugaban alejados o se escondían bajo la falda de su madre, la vieja señora seguía tensa mirando de soslayo el badulaque pero ya no amonestaba, las palabras languidecían y la puesta de Sol me esperaba. Nos despedimos como dos vecinos con prisas.

37 - Tienda de artículos varios en Zapotillo (Ecuador, enero 2013)

36 - Para no verte llorar mejor será no fiar (Zapotillo, Ecuador, enero 2013) bis 38 - Tienda Casvil en Zapotillo (zanahorias gigantes, arroces distintos, maíz) - Ecuador, enero 2013

39 - La arquitectura antigua vive con la nueva en Zapotillo (Ecuador, enero 2013)Las seis de la tarde se acercaban; busqué las afueras de Zapotillo para ver el crepúsculo yendo a dar con la avenida de los Verdes Tamarindos; me di cuenta que llevaba directamente hasta el río Chira desde donde se tenía una bonita vista del Sol.

Dejé la mochila en tierra y me dispuse a fotografiar y disfrutar como un enano contemplando el giro terrestre del planeta respecto a su estrella. Unos pocos minutos después empezaron a sonar las campanas de la iglesia.

40 - Zapotillo vista desde el aire con Google Earth (2014)

41 - Inicio crepuscular en Zapotillo (Ecuador, enero 2013)

42 - Ave desconocida en Zapotillo (Ecuador, enero 2013) 800 x 545

43 - La senda del crepúsculo I (Zapotillo, Ecuador, enero 2013)

44 - La senda del crepúsculo II (Zapotillo, Ecuador, enero 2013)

45 - La senda del crepúsculo III (Zapotillo, Ecuador, enero 2013)

46 - La senda del crepúsculo IV, vista atrás cebichería Don Mechas (Zapotillo, Ecuador, enero 2013

47 - La senda del crepúsculo V (Zapotillo, Ecuador, enero 2013)

48 - La senda del crepúsculo VI (Zapotillo, Ecuador, enero 2013)

49 - La senda del crepúsculo VII (Zapotillo, Ecuador, enero 2013)

50 - La senda del crepúsculo VIII (Zapotillo, Ecuador, enero 2013)

52 - La senda del crepúsculo IX (Zapotillo, Ecuador, enero 2013)

52 - La senda del crepúsculo X (Zapotillo, Ecuador, enero 2013)

53 - Autorretrato I (Zapotillo, Ecuador, enero 2013) 54 - Autorretrato II (Zapotillo, Ecuador, enero 2013)

Autorretratos emulando el viaje del 2007 donde también hice un par. En Zapotillo era el momento perfecto en 2013.

El misticismo sobrevuela la contemplación, apacigua los ánimos y la paz se enseñorea del lugar con los sonidos naturales del agua del río Chira en su descenso al océano Pacífico y el viento que sopla brioso hacia los Andes; hasta el grillo ruidoso percibe el movimiento del espacio. Nadie pensaría que esta es la hora de los cazadores depredadores.

Las campanas repican de nuevo doce minutos después para anunciar el final de esta cosmogonía entre el ser humano, el planeta Tierra, la estrella del Sol y el cielo del Universo. Hubiera sido fantástico tener una bóveda celeste de profundidades transparentes, pero el cielo suele estar nublado en esta época del año hasta abril o mayo.

Regreso al pueblo por otra calle, apenas iluminada por los restos del día; desde la misma unas figuras humanas me observan despreocupadas: es una familia sentada frente a su casa, a una veintena de metros del río, con el cabeza de familia sentado en su amplia silla plegable. Ni televisión ni radio se escuchan, todo esta sumido en el silencio de las voces refrescadas por la brisa que invita a descansar y hablar quedamente. Se me hace extraño tal comportamiento y pregunto. Son una familia peruana con sus hijos y alguna tía y prima; la casa es de su propiedad y trabajan cargando paquetes en los camiones de transporte. Según ellos tienen atención médica pública y medicamentos gratuitos. Caray con el gobierno ecuatoriano: esto es ofrecer unas garantías mínimas de convivencia. Ecuador ha debido mejorar bastante desde 2007, aunque siga siendo insuficiente, para que los peruanos se animen a trabajar en este país. También me comentan que los colombianos llegan a camellar [trabajo temporal] acá abajo en la construcción. Sorprendente, por lo general se establecen al norte, Ibarra, San Lorenzo, Esmeraldas, Tulcán, no lejos de la frontera.

56 - Iglesia de Zapotillo (Ecuador, enero 2013)

57 - Anochecer desde el malecón de Zapotillo y la cebichería Don Mechas (Ecuador, enero 2013)

Son las siete con el manto nocturno cubriendo los penúltimos rayos solares. Doy la última vuelta por Zapotillo revisitando la cebichería Don Mechas y la plaza central. Me compro un “cake”, como llaman al bizcocho, por 1$ en una pequeña pastelería poco surtida donde el joven dependiente, de físico casi asiático, está atento charlando con su chica que ha ido a verlo a la tienda. Quién puede reprochárselo.

Apuro cada minuto de estancia reteniendo las luces de los ultramarinos, colmados o badulaques aunque ésta palabra no esté reconocida con este significado en la R.A.E., el diccionario María Moliner ni en el Diccionario Panhispánico de Dudas. No obstante, tanto en Barcelona como Guayaquil se utiliza en este sentido.

El autocar a Guayaquil, cooperativa Loja, sale a las 8 de la noche. Es la hora de la partida y el hotel Los Charanes es el último en despedirse. ¡Ay!

 58 - Zapotillo 32 años vida cantonal (Ecuador) - revista municipal nº 8 agosto 2012

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s