UN GUAYAQUIL FUTURISTA [270113]


17 - Tourist map (Guayaquil, 2014)

Es una idea para disfrutar más de una ciudad cuyo ruido lo generan los coches y no tanto sus ciudadanos. Guayaquil es una urbe para moverse: montar en bici, navegar por el río Guayas, subir los escalones hasta el mirador de Santa Ana, tomar un café, cerveza o refresco por los alrededores; caminar hasta el malecón del Estero Salado por la avenida 9 de octubre u otra calle menos concurrida y no pensar en la humedad ambiental. Jamás.

No hay que olvidar que en Guayaquil estás protegido contra el sol por sus soportales: esta es una de las señas de identidad de esta polis porteña.

Todo es mejorable y, puestos a pensar en el futuro, expreso un ideal tal como Winckelmann lo propusiera con el arte y la belleza. En parte para animar al viajero a visitar esta ciudad, en parte para colocarla en el mapa del turista extranjero.

En el año 2020 podría haber un malecón 2000 más largo y ancho. Toda la avenida Simón Bolivar estaría cerrada a los coches salvo un par de carriles para los vehículos de los vecinos. Por debajo una vía soterrada conectaría la avenida Olmedo con el túnel que cruza los cerros para dirigirse al norte de la ciudad.

Al tener un malecón más ancho se podría instalar una turística línea de antiguos tranvías eléctricos o de diseño moderno y compacto funcionando con baterías solares, que fuese desde el pie del cerro Santa Ana hasta el mercado del Caraguay. Ida y vuelta para los comodones.

Desde allí se puede acercar el turista hasta la isla Santay por el puente recién construido, ver el propio mercado, comer algo por la zona del barrio Cuba o, si es tiquismiquis, en los sitios de comida rápida del barrio del Centenario también cercanos.

Podrían haber ciclovías con alquiler de bicicletas para recorrer este largo paseo que uniera el barrio de Cuba con el barrio de Las Peñas; desde allí enfilar alguna otra ciclovía al Estero Salado y los parques de la zona.

En el malecón del Salado un se embarcaría uno en una lancha con motor eléctrico y navegar, rodeando todo Guayaquil, hasta el límite sur de la ciudad con la ría del Guayas; allí un barco esperaría para llevar turistas hasta el malecón 2000. El viaje puede ser viceversa. Of course.

Estando en el propio malecón 2000 el autobús Guayaquil Visión podría llegar hasta el Parque Histórico de Guayaquil y, al regresar a Guayaquil, parada en el malecón de Durán para contemplar la urbe porteña con un café o una birra en la mano; también sería posible combinar con los trayectos en tren por la provincia del Guayas.

El metro sería sumamente importante, no ya por sus efectos practicos sino también por cuestiones turísticas para acercarse al norte, oeste y sur de la ciudad a ver otras atracciones turísticas; estos desplazamientos independizarían a los viajeros y les permitirían explorar y callejear esta extensa ciudad, por lo tanto gastar más dinero.

Siempre quedará un atardecer callejeando por la calle de las galerías artísticas que rodean el barrio de Las Peñas y alcanzar, luego, la sombra del edificio más alto de Guayaquil, The Point para, una vez allí arriba, observar la ciudad desde las alturas y, si apetece, tomar algo o cenar.

Guayaquil: una ciudad que se merece una noche y tres días igual que si hubieras perdido los puntos cardinales.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s