MAÑANA DEL ÚLTIMO DÍA EN GUAYAQUIL [250113] (1/2)


Con las reservas de tabaco a punto de agotarse y planeado irme de Guayaquil, mañana sábado, tomo la decisión de desplazarme hasta el único sitio probable de que exista el tabaco que fumo en Guayaquil y, quizás, en Ecuador: la tienda “Tabaco & Pipa” (@Tabaco_y_Pipa), ubicada en el centro comercial San Marino. Ya, de paso, tomarme un café americano en la terraza del restaurante El Español; junto con las del malecón del Salado y del malecón 2000 son las únicas terrazas existentes en la ciudad que yo conozca. Pena en esta metrópoli que se goza al aire libre, si bien sus habitantes prefieren los locales interiores por los climatizadores.

Es España un paquete de 50 grs. de tabaco de liar seminegro (halfzware) cuesta, de media, entre 7,50 y 9 euros según marca, pero cuando me dijo el precio, la dependienta de Tabaco & Pipa, comprobé que en Ecuador este tipo de tabaco no está al alcance de cualquiera; el gobierno ecuatoriano lo tiene penado con altos impuestos por considerarlo artículo de lujo, superfluo y/o perjudicial para la salud.

Por suerte, Tabaco & Pipa vendían una marca de tabaco de liar, “Domingo”, la única, así que no tenía elección. Un riesgo teniendo en cuenta el ejemplo precedente del viaje de años atrás: un tabaco con sabor a vainilla. Horrendo. La mujer me dijo el precio: 19$ por el producto. Qué me aspen si entiendo la factura.

Tabaco y Pipa (San Marino c.c.; Guayaquil)

Producto – Domingo (tabaco) > 19.97$

I.V.A. (Impuesto de Valor Agregado), 12% > 2,03$

TOTAL USD > 19$.

¿Se supone que el IVA está incluido? Si es así ¿por qué cobra 19 en vez de 19,97? Si descuenta el IVA, ¿por qué no dice la cifra real, 17,94$? No dije nada ya que había conseguido un paquete de tabaco de liar decente de 50 grs., cantidad idónea para aguantar las tres semanas y pico de viaje que tenía por delante.

Unos minutos después salgo a la terraza, con el café en la mano, y me encuentro a uno de los contertulios de “la peña del cafetín” de dos días antes. Paco no estuvo desde el principio de la discusión; vino más tarde y deambulaba entre nuestra mesa y la otra donde estaba otro grupo de la peña; en la media hora final contribuyó al debate posicionándose hacia el conservadurismo tolerante. Nos saludamos. Le comento que quiero ver un documental, titulado “Con mi corazón en Yambo”, que exhiben en la sala de cine 8 1/2, de Quito, el 31 de enero; será mi única oportunidad de ver ese filme en este segundo viaje por Ecuador. Tengo serias dudas de que se estrene en Barcelona. Charlamos entonces sobre el tema de los hermanos Restrepo, desaparecidos en Quito en la infausta época de gobierno del presidente León Febres Cordero (1984 – 1988) y protagonistas de este documental.

Paco conoce el tema; fue militar y oficial de policía bajo Febres Cordero. En su opinión lo ocurrido con los Restrepo fue debido a un envalentonamiento de los hermanos con los policías. Piensa que se los llevaron al “canchón”. Esta palabra designa en Guayaquil al otrora conocido lugar donde la ya extinta policía de tránsito del Guayas (C.G.T.) se llevaba los vehículos multados; la leyenda urbana aseguraba que nunca salían tal como entraron. Ahora bien, habiendo sucedido los hechos en Quito supongo que se refería a una espacio cerrado en general. Según la R.A.E., en Ecuador canchón es un “cobertizo amplio”.

Tal como explicaba Paco, los hermanos Restrepo, de 14 y 17 años de edad cuando desaparecieron en enero de 1988, protestaron enérgicamente, tanto que a uno de los policías le dio rabia y se le escapó un balazo. No recuerdo, ni tengo apuntado, a cúal de los dos hermanos se refería ni qué pasó con el otro. Se sobreentiende que, cometido el homicidio, había que asesinar al testigo que quedaba para no dejar pistas.

Fue indemnizado [el padre] por la administración de Febres Cordero y paró bola”. Los padres, preocupados por la desaparición de sus hijos, hicieron averiguaciones y, posteriormente, denunciaron ese año los hechos exigiendo justicia.

Paco añadió, a renglón seguido, que el padre volvió a protestar ante la administración de “Sixto Durán [1992 – 1996] y recibió otra indemnización: “Se hizo rico. ¿Qué más quiere? Los cuerpos se enterraron; ya no los encontrará”.

No podía contradecirle; estaba poco informado y no había visto el documental “Con mi corazón en Yambo” aunque noté algún posible error en las fechas de los gobiernos.

La madre de los Restrepo murió en accidente de circulación en 1994; el gobierno ecuatoriano reconoció su responsabilidad en los hechos en mayo de 1998 comprometiéndose a investigar los hechos e indemnizar con 2.000.000$ al padre. Los cuerpos no han sido hallados pese a las ulteriores investigaciones, la más decidida de las cuales se efect bajo la presidencia de Rafael Correa en 2009, tal como el propio padre de los Restrepo reconoció.

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