Tour x Guayaquil: Guayaquil Visión bus [240113] (3)


Regresamos al centro de Guayaquil yendo por uno de los dos ejes que cortan la ciudad en dos, de este a oeste: la avenida 9 de octubre. Fecha señera.

28 - Av. 9 de octubre (Guayaquil)Vista de la avenida 9 de octubre.

27 - Museo Presley NortonMuseo Presley – Norton de arqueología en Villa Herlinda (Av. 9 de octubre, 200)

27 - Retorno recorrido bus turístico 'Guayaquil Visión'

30 - Casa de la esquina (Guayaquil)  33 - Esquina colegio abogados Guayaquil

34 - Sombreros finos Montecristi @ Barberan Loor (Guayaquil)

La primera vez que me enteré de la existencia de los sombreros Montecristi de paja toquilla fue leyendo el libro “The Panama hat trail”, escrito por Tom Miller y publicado en 1986 (edición española La ruta de los panamás, 2003).

Escribo y cito de memoria: mencionaba el autor la tienda del señor Barberan, en Guayaquil, especializada en los mal llamados “sombreros Panamá”, que hicieron mundialmente famosos los obreros del canal que se construía en Panamá (1881 – 1914) y que les llegaban de las manos de distribuidores como el señor Eloy Alfaro, futuro presidente de Ecuador. ¿Por qué esa fama?

Dejaré que responda el calavera de Meitei, personaje de la novelaSoy un gato” (1905) de Natsume Sōseki. La versión que transcribo es de la editorial Impedimenta (sept. 2010).

El maestro se sentó sin decir palabra. Cogió un cigarrillo del paquete, lo encendió y se puso a dar lentas caladas. Entonces vio el sombrero que Meitei había tirado de cualquier manera en la habitación, y dijo:

Vaya, ya veo que te has comprado un sombrero.

¿Qué te parece? —Meitei se inclinó hasta cogerlo, y se lo entregó al maestro para que lo inspeccionara de cerca.

Es muy bonito, parece como de lana. Y es muy suave —dijo la señora Kushami mientras le pasaba la mano por encima.

Este sombrero, querida, es una joya, y es tan obediente como uno pueda desear. Fíjese. —Con el puño cerrado oprimió con fuerza la parte superior de la copa de su precioso sombrero panamá. Al apretar hizo un hoyo tan grande como el puño. La señora soltó un gritito de sorpresa, y Meitei volvió a meter el puño por el lado contrario para dejarlo en su forma original. Después lo juntó por los bordes y lo aplastó. No contento con eso lo apoyó en el suelo y lo apisonó como si fuera la masa de un pastel bajo el rodillo de un pastelero. Después lo envolvió como un rollito de primavera y, finalmente, dijo:

¿No les decía yo que era una joya? —Y dicho esto lo metió en la bocamanga de su kimono.

¡Es extraordinario! —exclamó la señora Kushami. Parecía más bien que estuviera observando con los ojos como platos los juegos de manos del gran mago Shoichi Kitensai.53

Meitei, por su parte, parecía entusiasmado con la demostración. Se sacó el sombrero por la bocamanga contraria y anunció:

¡Ni una arruga!

Inmediatamente después se lo colocó sobre la punta de un dedo y empezó a darle vueltas. Pensé que ahí terminaba la actuación, pero no contento con eso se lo puso de nuevo, se lo quitó y para rematar se sentó encima de él.

¿Seguro que estás bien…? —Incluso el maestro parecía preocupado.

La señora, bastante excitada, le dijo:

Pare ya, por favor. Sería una lástima estropear un sombrero tan elegante…

El único que quería seguir con las demostraciones era su propietario.

¡Pero si es indestructible! —Se sacó el sombrero de debajo de las posaderas y se lo puso tal cual en la cabeza, donde recuperó de nuevo su forma.

Desde luego, es un sombrero muy resistente. Es increíble —dijo la señora Kushami, cada vez más impresionada.

No tiene nada de especial. Es simplemente que este tipo de sombrero es así —dijo Meitei con una sonrisa de satisfacción.

La señora se volvió hacia el maestro y le dijo:

Deberías comprarte uno igual.

Pero si ya me he comprado un bonito canotier italiano.

Precisamente el otro día las niñas se pusieron a jugar con él y lo destrozaron completamente —insistió la señora.

¡Qué lástima!

Por eso pensé que debía comprarse un sombrero como el suyo, fuerte y magnífico —dijo la señora Kushami dirigiéndose a Meitei. Evidentemente, no tenía ni idea del precio de un panamá, de ahí su insistencia—. En serio, querido, tienes que comprarte uno como ése…

– – –

53Shoichi Kitensai fue uno de los más importantes magos de los últimos años de la era Meiji, e introductor de la magia occidental en Japón.

Se comprende ahora esta apreciación en el mundo por dicho sombrero y el error de denominarlo con el nombre de quienes fueron los primeros en alabarlo.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s