19 de enero


Sr. Y. Preséntese en el mostrador de embarque número 74. Urgente”. El puto altavoz estaba avisando cada minuto de que llegaba tarde para acceder al avión con destino a Madrid. Cómo si no lo supiera. Lo que sí desconocía era el inacabable pasillo necesario para alcanzar la puerta de acceso, por el cual llevaba practicando deporte en marcha 15′, y, aún así, no veía el infinitesimal número. Qué campechanía tomar el café y pensar que con media hora me sobraría para llegar al mostrador de embarque. Craso error: lo habían situado al final del infinito y el mensaje no hacía más que recordármelo. Su puta madre.

Medio día más tarde me hallo en el aeropuerto Mariscal Sucre, de Quito, fotografiando la ciudad desde un ventanal rememorando la primera vez que estuve, en una prolongación del tiempo paseo por los mismos pasillos, tiendas y pequeños restaurantes de hace cinco años y medio; soy consciente de que no pondré mis pies nunca más en esos espacios. Otro aeropuerto ya construido, con el mismo nombre, se inaugurará, en el municipio de Tababela, el 19 de febrero, sustituyéndolo; justo el mismo día que abandonaré Ecuador. El presidente Correa tenía el deseo fijo de que entrase en funcionamiento a principios de año, pero le hicieron ver, razonadamente, el caos que hubiera supuesto para las empresas un traslado precipitado.

 Entro en una librería que no recuerdo que existiera; ojeo un buen rato y compro un par de revistas dedicadas al Ecuador y sus paisajes naturales, “Ecuador Terra Incognita” y “Ecuador Infinito”; hice una lectura rápida de ambas hasta que avisaron, por megafonía, a los pasajeros del vuelo a Guayaquil. Más pasillos aéreos: mochila a la espalda y a practicar marcha deportiva.

Con las prisas había olvidado el cinturón del pantalón, que me hicieron quitar la seguridad del aeropuerto pese a contar con el típico escáner corporal en arco; lo dejé en las manos de un vigilante mientras me metían prisa; se estaba formando una cola extraordinaria, recogí mis pertenencias y me alejé. En Barcelona fue innecesario; no entendía nada.

También los seguratas actuaban con rapidez examinando a las personas; a casi todos los pasajeros, sobre todo los que se quedaban en Quito, les pasaban un escáner de mano por todo el cuerpo. Como ya he dicho, antes se pasaba un arco de seguridad corporal más el escáner de objetos y a algunos pasajeros les revisaban la maleta a conciencia. Pensé si tanto rigor se debía a los propios ciudadanos ecuatorianos que igual portaban consigo objetos de valor no declarados; desde luego no serían sus pintas lo que les alarmaban. El gobierno está decidido a que nadie defraude al estado y aduanas ya no es lo que era. No sería la primera vez que un ciudadano aprovecha el retorno a su país para vender un coche u otro objeto de valor que en el Ecuador es más caro. Incluyo los móviles de alta gama. Sí, el gobierno, para evitar que los ecuatorianos gastasen excesivamente en productos suntuarios los gravó con altos impuestos; de paso, promovía que el gasto con tarjetas de crédito disminuyera pues estaban recalentando la economía a un nivel similar a lo que ocurrió en España a la que ponían como ejemplo, por lo que el ministerio de Políticas Económicas publicitaba el siguiente vídeo por televisión: bastante aleccionador.

En todo caso, yo quedé exento de la revisión particular contribuyendo al erario público ecuatoriano, de modo subliminal, al olvidar recoger el cinturón.

En el avión hacia Guayaquil leí las revistas, sobre todo el artículo de Ivan Kashinsky y Karla Gachet, “En busca de Limones”, cuya breve historia transcurría en la comunidad de Limones, en la provincia de Esmeraldas, la región afroecuatoriana del país. Allí se mencionaba el sueldo que obtenían sus habitantes de media, mayormente pescadores, “a la semana se saca de diez a quince dólares, máximo treinta”. Fue una sorpresa mayúscula de lo que deduje que los logros socioeconómicos del gobierno correísta no llegaban a todos los ciudadanos de igual manera. La revista se publicó en noviembre de 2012; así pues, eran datos actuales los cuales publiqué en mi cuenta de twitter durante este segundo viaje. Sin embargo, a resultas de comprobar dicha información, mientras escribo esta segunda parte, consultando los sitios web de los fotoperiodistas, resulta que las fotografías que se muestran en la revista se publicaron, originalmente, en agosto de 2008 y febrero de 2009. Ahora, esos sueldos sí me parecen acordes con aquella época y no tanto con la actual, los cuales ignoro, pero producen una sensación de inverosimilitud que, en el momento de su primera lectura, en el vuelo de Quito a Guayaquil, me creí a pies juntillas. Debo añadir, también, que el rodar por todo el país me dio una visión aproximada de la realidad económica del individuo corriente en distintas regiones.

Aterrizo el sábado 19 de enero, en Guayaquil, a las ocho de la noche. Esta vez estoy mentalizado frente al calor que me espera afuera a pesar de la supuesta época invernal del país: temporada de lluvias y calor cercano a los 30ºC de media.

Al salir del pasillo de los pasajeros veo a Adriana y Raul; con ellos, a su pequeña hija Valeria, en brazos de su tía Boli, asustada de mi aspecto cuando me la presentaron. Por allí andaba Lola también, otra de las hermanas de Juana y profesora; iba acompañada de Arminda, compañera y comadre suya. Todos me ayudaron con las dos maletas que llevaba desde Barcelona, encargos de viaje de Juana y su hermana Rolaida, al tiempo que mantuvieron breves charlas conmigo.

Cuando parecía que me iba a montar en el coche de Raúl y Adriana apareció, como por ensalmo, Marco en una destartalada tartana de camioneta de una cabina. ¡Por mis viejos días!

Se ofreció a llevarme hasta la casa de la 11; y era el ofrecimiento indeclinable de un amigo a otro. Iba acompañado de su pequeña hija Enma a la que saludé como a una vieja conocida: hacía dos años que no nos veíamos en persona. Me pregunté qué cambios habría apreciado Marco en Ecuador desde su llegada un año antes. ¿Persistiría la cultura de la ambivalente sociedad ecuatoriana precorreísta: ser sabido y ni leyes ni controles de la autoridad pero con voluntad de ser honrados? Los cambios que afectan a todo el mundo son lentos y de un día para otro; he venido, precisamente, para comprobar la evolución de una sociedad, después de cinco años y medio de un gobierno que actualizó el país, tras un exhaustivo proceso examinador bajo la presidencia de Rafael Correa: el tipo duro que modernizó el estado, va camino de hacerlo con el país y ha apostado el futuro a un cambio de mentalidad de la sociedad ecuatoriana: algunos lo ven como un faraón y, otros, como el único político que está ayudando a la clase pobre y media.

Una vez acomodados Enma y yo en el carro, Marco salió pitando; tanto que a punto estuvo de colisionar con un patrullero de la Comisión del Tránsito de Ecuador, la CTE que sustituyó a la CTG (Comisión del Tránsito del Guayas – ver capítulo 9 del libro El viaje de las dos lamentaciones – ). Hoy día se está dando un proceso descentralizador donde las ciudades, con cierto número mínimo de habitantes, adquieren funciones estatales, entre ellas, la regulación y control del tráfico de vehículos. Guayaquil pronto tendrá su propia policía urbana.

Miré al conductor de la policía de tránsito: tenía cara de pocos amigos; gestualicé un perdón con las dos manos para excusar la imprudencia de mi amigo. Así se quedó el asunto, pero en Barcelona a Marco le habrían detenido el coche por temeridad para, a continuación, retener el vehículo por su evidente estado comatoso. Sin embargo, estábamos en Ecuador, y la tolerancia de la CTE con los conductores y el estado de sus vehículos es cuasi absoluta; los motoristas siguen sin llevar casco, ni ellos ni sus acompañantes, si bien no es menos cierto que cada vez son más quienes lo usan. Hace cinco años y medio esa proporción se podía cuantificar.

Marco utiliza su camioneta, como miles y miles de guayaquileños y ecuatorianos, para trabajar realizando fletes de mercaderías y, en alguna ocasión, de personas; andan con tartanas por no tener dinero para un vehículo en mejores condiciones, y al acceso a un crédito del Banco Nacional de Fomento (gobierno) es difícil si no se cumplen una serie de requisitos, entre ellos, residir en el país durante más de dos años. No todos los emigrantes regresados de España superan esa duración ni tampoco consiguen todos los documentos solicitados en un préstamo; sólo una minoría regresa en condiciones económicas suficientes de un total de 25.000 a 30.000 personas retornadas por año de media. En las estadísticas oficiales (2012 INE) quedan 306.380 ecuatorianos en España; antes de la crisis eran cerca de 450.000; y aunque muchos han obtenido la doble nacionalidad, de igual manera están regresando. Precisamente por eso muchos se arriesgan a volver, tanteando el terreno, con la certeza de que si no les va bien siempre podrían irse a España de nuevo. En los próximos meses del 2013 se nacionalizarán 44.436 ecuatorianos [El Telégrafo 200313]

En el camino de ida Marco hizo una variación conforme a lo que recordaba de mi primera estancia: tras pasar la avenida de las Américas no fue por calles céntricas hasta la calle Ayacucho; se desvió por la calle 10 de agosto que, en aquel sábado por la noche, parecía un putiferio donde todo sucedía al mismo tiempo: comidas al aire libre, es decir, cocinándose en las aceras en todo tipo de cocinas móviles; enormes altavoces sacados a la calle atronando música salsera; vendedores ambulantes que no sólo vendían salchipapas o sánduches o cualquier otro plato de comida; en esta zona era posible comprar marihuana nacional u otras drogas y, por supuesto, el comercio principal por el que era conocida la zona. Volví a quedar sorprendido como la primera vez que visité Ecuador; y era difícil de superar aquel 2007.

Muchas de las casas tenían sus puertas y ventanas abiertas para dejar salir el calor interior; y el humo de las cocinas; esa noche hacía 29ºC, temperatura fresca respecto al día que supera con claridad la treintena.

Me iba a alojar en casa de Raúl y Adriana, la antigua casa de sus padres, Juana y Ramón, si bien la joven pareja ya tenía planes de mudanza en el futuro. En la tele veo algunos programas y me entero del espectro político televisivo: EcuaTV es el canal público mientras que TC y Gamavisión son herencias adquiridas a antiguos dueños privados, bancos, que no pagaron sus deudas con el estado en el feriado bancario del 2000. Pese a la idea primigenia de vender esas cadenas de televisión el gobierno no ha cumplido lo dicho; son vistas como pertenecientes al creciente conglomerado público de medios de comunicación. No obstante, quedan TeleAmazonas y Ecuavisa como los principales referentes privados televisivos, aparte de otras cadenas radiofónicas, televisivas y prensa que ejercen sus tareas con independencia, aunque bien sé que este punto es interpretable, aparte de ser el tema más conocido en el exterior junto con la acogida a Julian Assange y la propia figura del presidente quien, por cierto, no necesita presentaciones.

Esa noche conversamos un poco de política y medios de comunicación; resumiendo diré que los ecuatorianos han posicionado a los medios en base a sus opiniones acerca del gobierno y no parece existir una cadena que se pueda definir como neutral: ni anti ni procorreísta. Así están divididos los medios en el país y sus ciudadanos tal cual lo reconocen.

Durante la conversación me dieron una gran alegría al decirme que mañana iríamos a visitar a Félix a la casa que tiene en Playas: pasaríamos un agradable domingo de enero en la costa tomando el sol, en una población donde la mayoría de sus residentes son guayaquileños de clase media que veranean en su segunda residencia; es una zona más próxima a Guayaquil que las renombradas playas de Salinas; también de precios más asequibles.

Enlaces/Links:

Revista “Ecuador Terra Incognita”

http://www.terraecuador.net/archivo/revista_67.html

https://www.facebook.com/Ecuador.Terra.Incognita  // https://twitter.com/terraecuador   @terraecuador

Revista “Ecuador Infinito”:

http://www.ecuadorinfinito.com/index.php/ediciones-anteriores/101-revista-24

https://www.facebook.com/ecuador.infinito  // https://twitter.com/ecuadorinfinito  @EcuadorInfinito

Sitio web de Karla Gachet  > http://www.karlagachet.com/web/content/storie.php?id=36&pag=2

Sitio web de Ivan Kashinsky y Karla Gachet > http://puntasur.wordpress.com/page/3/

Website by Ivan Kashinsky & Karla Gachet (english) > http://tothetip.wordpress.com/

Photo Website (Ivan Kashinsky – Karla Gachet) > http://www.runaphotos.com/

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