SABATINO DESFILE GUAYACO (12 c)


Raúl sigue intentando abordar el centro por otros caminos, y nos cruzamos con el parqueadero del hotel Continental, construido en 1974, y remozado en el 2006, es el hotel de lujo más antiguo de la ciudad, en pleno centro turístico, comercial y bancario de la ciudad de Guayaquil (www.hotelcontinental.com.ec).

Seguidamente pasamos junto a un Comandato, una cadena de tiendas dedicadas a la venta de electrodomésticos y artículos para el hogar. Son similares a los supermercados aunque de mayor tamaño (www.comandato.com). Si se accede a su sitio web y clicas en la pestaña “Crédito” se observa un formulario extenuante de rellenar para solicitar una tarjeta de crédito. Más increíble es el apartado de “Datos laborales”, donde el desplegable “Ocupación/Actividad” muestra un larguísimo y alucinante listado de profesiones: “Jefe de pequeñas poblaciones, concejero [sic] agrícola y forestal, higienista, curandero, tenedor de libro, evangelizador, bailarín callejero, acólito, acróbata, zootécnico, contador, mimo, amanuense, prestamista, cobrador de deudas, trabajadoras sexuales, adivinador y afines, perchero, cosmetólogo, cabernero, dama de compañía, albanizador, ropavejero, ensacador”, entre muchísimas otras.

Hay otras profesiones más identificativas: “Presidente de la República, canciller, presidente del Tribunal Supremo o del Constitucional, alcalde, teniente político, diputado, superintendente de banco, etc”. Lo menos hay 200 profesiones; deben figurar, prácticamente, todas las que se ejercen en el Ecuador. Seguro.

Poco más tarde veo el hotel Andaluz (www.hotelandaluz-ec.com), clasificado de clase media, costando una habitación doble 40$ sin desayuno. Lonely Planet incide en la atractiva fachada al tiempo que desmoraliza el interior del establecimiento. A pesar de estar a sólo 3 manzanas de uno de los dos ejes principales de la ciudad, el Boulevard 9 de octubre, la zona donde se halla está descuidada. Se vuelve a percibir la telaraña de cables telefónicos y eléctricos que atraviesan las calles.

En una caja de distribución (cajetín) de líneas telefónicas de la compañía PacificTel, pegada a un edificio, se puede leer nuevamente aquella publicidad acerca de los ojos: “Cambia el color de tus ojos $ 20. Usa lentes de contacto” y dos números de teléfono.

Los rótulos de los comercios intentan seducir al potencial cliente con dibujos sencillos de computador; un diseño anticuado en bastantes casos y una tipografía más imaginativa. Esta suele ser, casi siempre, de palos rectos, denotando clasicismo y, en todo caso, funcionalidad visual.

Un puesto de frutas aparece a la vista: un carrito metálico con ruedas; habituales por toda la urbe. También sirven como puestos de comida rápida ecuatoriana. Se venden, de segunda mano, por 500 a 2000$.

Un parking ofrece sus servicios a 0.60 centavos la hora o fracción. Cerca existe una caseta de la policía nacional con el rótulo: “POLICIA COMUNITARIA PAI 12 PARQUE CENTENARIO”. PAI significa Punto de Auxilio Inmediato.

Más estética que efectiva; oficialmente es una UPC (Unidad de Policía Comunitaria), que presta su servicio a unos 1.500 habitantes, se integra en un “circuito”, el cual se encarga de la seguridad de 50.000 personas; cada circuito en un Distrito de Policía que atiende a 250.000 habitantes apróximadamente. Dada la población actual de Guayaquil quedan excluidas más de 300.000 personas  (Guayaquil: 2.350.915 consulta online en www.inec.gob.ec/cpv). 10

Un hombre está de pie acodado a la entrada sin puerta de la caseta policial, mantiene la vista fija en un pequeño monitor; un gato permanece a su lado mientras, no lejos, han dejado una escoba apoyada en una de las dos columnas que sostiene el techo del diminuto puesto.

El escalafón más bajo de la jerarquía policial lo constituye la llamada tropa; despectivamente conocidos por “chapas”.

La institución policial tiene una composición más militar que civil, sin embargo, nunca tuvo mucho que ver con los militares desde los inicios de la independencia del país, ni siquiera con el gobierno. Fueron los municipios quienes tuvieron la competencia de velar por la seguridad ciudadana. No se crearía una organización, a nivel estatal, hasta 1938, cuando se funda la Policía Nacional bajo un régimen militar denominándose originalmente “Cuerpo de Carabineros”.

Seguimos circulando sobre pasos cebra inexistentes o tapados por rellenos de pavimentación de la capa asfáltica.

Me dejan en la esquina de una calle y me piden que espere 5 minutos. Curioseo en el portal de un piso cercano, el Edificio Paredes Zambrano. Todos sus inquilinos son abogados salvo una odontóloga. Su caja de contadores eléctricos da una imagen vetusta del tiempo en que se instaló y ahí se dejó. Hay una falta de mantenimiento interior, pero tiene un aspecto decente y no hay grafitis.

Enfrente hay el típico comercio textil chino de distribución al por mayor; al lado unos niños y adolescentes venden botellines y vasos de agua mineral fresca a los conductores atascados en los embotellamientos.

Me recogen a los pocos minutos. Son la una menos cuarto; a esa hora los restaurantes anuncian ya su almuerzo del día (las comidas se denominan así en Ecuador). Uno de ellos exhibe un cartel público con dos platos a elegir. De primero: Un caldo de gallina o un locro de legumbre; de segundo: una ensalada de pollo o un ceviche mixto. El expositor está situado junto a las obras de construcción de un piso donde unos bambúes sostienen un voladizo de tableros colocados para impedir la caída de objetos; en el interior también sirven para sostener el maderamen. Se ven hasta 5 gruesos bambúes juntos ejerciendo funciones de soporte, pero no logro ver a qué.

Alguna cyber-cabina muestra los precios de llamadas a Italia, España, Chile, USA, Brasil y Perú. Hay fuerte competencia entre Porta (multinacional mejicana, hoy día se llama “Claro” en Ecuador) y Telefónica-Movistar a nivel publicitario. Donde está una está la otra. La tercera era Alegro (telefonía móvil), parcialmente estatal en 2007, pero no invierte tanto en publicidad. En 2010 fue absorbida por la entidad gubernamental CNT (Corporación Nacional de Telecomunicaciones) nacida en octubre del 2008 de las compañías de telefonía fija Andinatel y Pacifictel (aún existían cuando estuve en el país).

Seguimos con el recorrido callejero dándonos de bruces con un imponente edificio neoclásico que hace esquina con el Boulevard 9 de octubre: un templo de columnas corintias que sostienen un frontón, donde puede verse el relieve del planeta Tierra con la imagen del continente americano cruzado por las letras, en mayúsculas, de su actual dueño, el periódico El Universo, fundado en 1921. Originalmente fue el Templo Masónico de la ciudad; una hipoteca impagada provocó su venta, al diario impreso, en 1932 y allí se alojó hasta 1992 siendo, en la actualidad, la sede de la fundación El Universo. 11

En aquel instante, en los bajos del edificio, en el interior de dos grandes aberturas , una mujer ayudaba a su pequeña hija a mear.

Hace más de 50 años otro niño solía caminar con su abuelo pasando cerca de esa esquina: “Avanzábamos hacia la Avenida 9 de Octubre en dirección al Malecón, pero helado en mano debíamos cruzar hacia la vereda del frente para no infectar el paladar con ese terrible olor que emanaba del urinario ubicado cien metros adelante, al pie de un ex templo masón, donde funcionaba diario El Universo. La razón de ser de ese maloliente artefacto de cemento era la de canalizar las necesidades biológicas de los vendedores de periódicos que amanecían ahí”. 12

Vendedores que aún subsisten por la ciudad y que reciben el nombre de canillitas. El Universo (www.eluniverso.com) se edita en Guayaquil y es la provincia del Guayas su distribución geográfica principal; compite con El Expreso y El Telégrafo, además del Extra. Entonces costaba 35 ctvs que, al momento actual, llega a 50 centavos.

Sede Fundación El Universo (2007)

Sede Fundación El Universo (2007)

Hemos parado; de nuevo me quedo solo en una esquina: observo una bonita parada, enrejada y con techo, en la cual unas personas están esperando quizá un moderno tranvía, pero es el lugar donde los pasajeros aguardan para coger un autobús llamado Metrovía, el cual sí tiene unas paradas establecidas fijas y, por lo tanto, se puede determinar su recorrido aún siendo forastero.

Panorama tráfico Guayaquil (2007)

Panorama tráfico Guayaquil (2007)

A mi lado veo a un señor veterano con un carrito expositor donde figuran ejemplares atrasados de El Universo; El Pelotazo y otras pocas revistas que tiene a la venta. En su gorro figura el nombre de El Comercio, la supuesta competencia quiteña porque de ejemplares no se ve ninguno. ¿Será un canillita superviviente de la época que describe el periodista Henry Raad en su niñez? Otra veterana, casi anciana, está sentada en la pared opuesta de la esquina; junto a ella tiene un cubo con dos botellas de Coca-Cola de 2 litros a rebosar de cubitos de hielo. Un hombre se acerca y pide un vaso, ella le llena un vasito de plástico, sacado de una ristra detrás suyo, que más parece un dedal grande; el cliente le paga los 20 centavos que pide y sigue su apresurado camino

Llevo la mañanita fotografiando; al apuntar al decorado de una sugestiva fachada setentera acierto, de pasada, a encuadrar la cima de lo que se asemeja a una torre, con un reloj que abarca el ancho de su estructura bajo una gran TE simuladas en una sola letra: la T y la E de El Telégrafo.

Hice otra fotografía ampliando el zoom y pude leer el número romano MCMXXV. El Telégrafo se fundó en febrero de 1884, el mismo año que se instaló el servicio telegráfico en Ecuador, y ocupó su sede actual en 1923.

Por Juana me entero que pertenece la torre a un diario; y por la televisión de que estaba endeudado por su anterior dueño, el banquero Fernando Aspiazu y a punto de quebrar económicamente. Se había hecho cargo un fideicomiso del Estado ecuatoriano, en 2002, que estaba en pugna judicial con su principal accionista y no estaba claro su futuro. Era el diario más antiguo de Ecuador. [www.eltelegrafo.com.ec]

Torre de El Telégrafo (2007)

Torre de El Telégrafo (2007)

Nos montamos en el carro todos y nos dirigimos hacia Bahía por donde comemos; luego otra vuelta en coche hacia el norte, yendo por el túnel que atraviesa los cerros de Guayaquil, en dirección a la moderna Terminal Terrestre de autocares provinciales e interprovinciales adonde también llega una línea de la metrovía. Por las cercanías un vendedor callejero ofrece un artículo original: una bandeja con naranjas a las que le hace un corte redondeado en la cúpula para que se puedan libar; a veces les añaden sal. Unos 50 centavos la unidad.

Íbamos a casa de un familiar de Ramón a entregar las cartas de invitación a la boda. Al arribar al sitio nos abre el dueño avisándonos que los perros están excitados. Ha habido un intento de robo con pistola y están todos un tanto nerviosos. No recuerdo si fue en su pequeña villa o una cercana pero el marido de la familiar, que se llama Walter, muestra un aplomo, al contarnos la historia, que se gana el respeto. Maneja bien las palabras y tiene un habla parsimoniosa que tranquiliza al personal. Un buen tipo; alguien con quien merece la pena hablar. Tras la charla y la entrega de la carta tenemos que irnos a pesar de invitarnos a una colación. Juana razona que esa tarde se celebra el bautizo de Emma, la pequeña hija de Marco y ya han quedado. Lástima.

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